Soboleva puso el único récord, Mutola la novena medalla
La carrera discurrió siempre al ritmo que marcaron las rusas, y la bahrainí Maryam Yusuf Jamal, que se presentaba como campeona del mundo al aire libre, no pudo aguantarlo en las dos últimas vueltas. Soboleva aceleró en los últimos 200 metros para llevarse título, récord y 90.000 dólares (50.000 por récord, 40.000 por el triunfo).
Los Mundiales terminaron con un intento de récord mundial a cargo de la croata Blanka Vlasic, que con el oro en la final de altura a buen recaudo elevó la barra a 2,09 metros con el propósito de batir por un centímetro la plusmarca de la sueca Kajsa Bergqvist, pero falló con claridad sus tres intentos.
Mutola, siete veces campeona del mundo de 800 en pista cubierta, empezó a sus 35 años el año del adiós con su peor resultado en nueve mundiales bajo techo: una medalla de bronce que arrebató en la recta a la española Mayte Martínez. La final tuvo una ganadora inesperada en la australiana Tamsyn Lewis con una marca irrelevante (2:02.57).
La mozambiqueña tomó la cuerda al principio, pasó los 400 en 1:03.11 y cayó atrás con el ataque de la australiana, pero aún tuvo fuerzas para adelantar a Martínez y llegar tercera, detrás de Lewis y de la ucraniana Tetiana Petlyuk.
En la final masculina de 800, Abubaker Kaki Khamis, de sólo 18 años, dio a Sudán la primera medalla de la historia en Mundiales bajo techo, batiendo con un tiempo de 1:44.81 al sudafricano Mbulaeni Mulaudzi, campeón mundial en Budapest 2004.
Tariku Bekele heredó el título mundial de 3.000 metros de su hermano mayor Kenenisa y dio a Etiopía la quinta medalla de oro en mundiales bajo techo con un acelerón a tres vueltas de la meta que dejó sin aliento al keniano Paul Kipsiele Koech, medallista olímpico de bronce en 3.000 obstáculos.
Abraham Cherkos, tercero, remató el éxito de Etiopía, que lleva ya seis medallas en pista cubierta sin necesidad de haber alineado a su mejor hombre, Kenenisa Bekele, en la actualidad empeñado en la reconquista del título mundial de cross.
El australiano Craig Mottram, la gran esperanza blanca, se dejó ver en cabeza al penetrar en el segundo kilómetro. El primero fue lento (2:48.58) porque los africanos no dieron señales de vida hasta que Koech, mediada la carrera, alargó la zancada y obligó a Bekele a colocarse.
El segundo kilómetro fue más rápido (2:37.13) pero la carrera sólo se rompió a instancias de Bekele, a tres vueltas del final. Koech, entre dos etíopes, intentó, sin éxito, seguir a Tariku, que se presentó vencedor en la meta con un tiempo 7:48.23.
En pértiga, el estadounidense Brad Walker llegaba como campeón mundial en sala y al aire libre, pero fue derrotado por el joven campeón de Rusia, Evgeniy Lukyanenko, que se elevó 5,90 metros en el mejor salto mundial del año, cinco centímetros mejor que su rival.
Walker aspiraba a convertirse en el segundo pertiguista, tras el ucraniano Sergey Bubka, que revalidaba el título pero hubo de conformarse con la plata. El australiano Steven Hooker (5,80) completó el podio.
La longitud habló portugués, idioma de las dos mejores. La portuguesa Naide Gomes cuajó el mejor salto mundial del a3ño (7,00) en la quinta ronda, y relegó al segundo puesto a la brasileña Maurren Higa Maggi, que dominaba el concurso con los 6,89 de su tercer salto. La rusa Irina Simagina empezó con tres nulos pero en su sexto y último esfuerzo se alargó hasta los 6,88 metros.
La final femenina de 400 se resolvió por una sola centésima en beneficio de Olesya Zykina (51.09) en el duelo ruso con Natalya Nazarova (51.10), la campeona mundial en 2003 y 2004. Zykina, que ya venció a Nazarova en el campeonato de Rusia, fue siempre en cabeza pero su compatriota le apretó mucho en los últimos metros. Estados Unidos ganó el bronce con Shareese Woods (51.41).
El canadiense Tyler Christopher ganó la final masculina de 400 con una impetuosa recta final en la que arrolló al sueco Johan Wissman, que había dominado tres cuartos de la prueba.
Medallista de bronce al aire libre en Helsinki 2005, Christopher es el único que 46 segundos este año y ha dejado para la final su mejor marca (45.67). Wissman fue segundo con 46.04 y el bahamés Chris Brown tercero con 46.26. Nery Brenes, cuarto con 46.65, estuvo a punto de dar la primera medalla de la historia a Costa Rica.
El estadounidense Brian Clay, a quien las lesiones impidieron terminar el decatlon en tres Mundiales al aire libre (Edmonto 2001, París 2003 y Osaka 2007), se consagró en la combinada bajo techo (heptatlon) con 6.371 puntos. Tuvo a tiro el récord mundial de su compatriota Dan O'Brien (6.476) pero su penosa última prueba, los 1.000 metros, que recorrió en 2:55.64, lo impidió. El checo Roman Sebrle se había lesionado en 60 metros vallas.


















