Suspensión de siete atletas rusas
En esa ocasión, Rusia recogió el testigo de la Unión Soviética al obtener una de cada cuatro medallas en juego (34 de 141), el mejor resultado de la historia.
En el cuadro femenino, las atletas rusas se colgaron once medallas de oro de un total de 29 y consiguieron varios dobletes históricos en 200, 400, 800, 1.500, 10.000, pértiga, triple salto y longitud.
La decisión de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) ha tomado por sorpresa a muchos en Rusia, cuyos dirigentes deportivos esperaban una cosecha de quince medallas, cinco de cada color, para el atletismo ruso en los Juegos.
"Es el mayor escándalo que recuerdo. Es un día muy triste para el deporte ruso", señaló Rostislav Orlov, ex portavoz de la Federación Rusa de Atletismo (FRA) y actual columnista deportivo.
Orlov instó a la FRA a "tomar medidas" para acabar con esa lacra, que ha vuelto a manchar el buen nombre del deporte ruso.
"El presidente de la FRA, Valentín Balájnichev, debe tomar cartas en el asunto y comunicar las decisiones a la IAAF", apuntó.
El propio Balájnichev declaró hoy a la emisora de radio "Eco de Moscú" que la IAAF le había comunicado sus "sospechas" hacía un mes, pero ese aviso no incluía la palabra "sanciones".
La IAAF sólo decidió suspender a las atletas rusas después de comprobar que los resultados de las pruebas de ADN tomadas la pasada semana tras los campeonatos nacionales no coincidían con las realizadas antes y durante los Mundiales de Osaka de 2007.
"Las atletas no reconocen la acusación, pero aceptan la sanción para evitar que el escándalo afecte a todo el equipo olímpico ruso en Pekín", comentó.
Balájnichev asegura que este es el primer caso en la historia en el que la IAAF "no puede demostrar" sus sospechas de dopaje.
Y subrayó que los abogados de la FRA y de las atletas aseguran que "la imputación es jurídicamente infundada"·
El escándalo ocurre después de que el jefe del departamento antidopaje de la Agencia Federal de Deportes, Alexandr Derevoédov, asegurara que todos los miembros del equipo olímpico ruso habían superado los controles.
"Puedo asegurar con exactitud que no se detectó ninguna sustancia prohibida", dijo la víspera.
No obstante, el director de inspección antidopaje del Comité Olímpico de Rusia (COR), Nikolái Durmánov, denunció ayer mismo que Rusia es el único país del mundo donde se puede comprar EPO en las farmacias.
"En todo el mundo la venta de esos preparados está estrictamente regulada. De seguir así, pronto nos encontraremos con que en muchos rincones del mundo detectarán la EPO rusa. Hay que poner orden", señaló.
En vísperas de los Mundiales de Osaka, la FRA destituyó al entrenador jefe del equipo nacional, Valeri Kulichenko, por su implicación en el dopaje de dos lanzadoras de martillo, entre ellas Tatyana Lysenko, plusmarquista mundial y campeona de Europa de la especialidad.
Además, la campeona rusa de 3.000 metros obstáculos, Lyubov Ivánova, fue castigada en diciembre de 2006 con dos años tras dar positivo por esteroides.
El caso más sonado de dopaje entre atletas rusas en los últimos años tuvo lugar en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cuando el COI retiró la medalla de oro a la lanzadora de peso Irina Korzhanenko por consumo de estanozolol.
En esta ocasión, las afectadas no podrán tomar parte en los Juegos Olímpicos de Pekín, lo que amenaza con truncar su carrera atlética.
Entre ellas figura una de las revelaciones de la temporada, Yelena Sóboleva, la plusmarquista mundial de los 1.500 metros, que optaba al oro tanto en esa prueba como en los 800 metros lisos.
Tampoco podrá competir Daria Pishchálnikova, campeona europea y subcampeona mundial en lanzamiento de disco; y Tatiana Tomashova, campeona continental de 1.500 en Gotemburgo (2006).
La veterana Olga Yegórova ya se vio salpicada por el escándalo en 2001, tras proclamarse campeona mundial de 5.000 metros en Edmonton.
Además, también han sido suspendidas la ex plusmarquista mundial de lanzamiento de martillo Gulfiya Khanafeyeva y las corredoras de fondo Yulia Fomenko y Svetlana Cherkasova.













