La trayectoria de España ante Gran Bretaña sigue inmaculada. 21 triunfos en otros tantos partidos. Que la racha se hubiera roto en Londres habría sido la sorpresa del torneo olímpico de baloncesto
Y casi se dio por la dejadez final de los de Scariolo. 79
a 78, tercer triunfo, y a pensar en los dos partidos que medirán
realmente el nivel de la selección de cara a los cuartos de final para
los que ya está clasificada.
Ni China, ni Australia, ni los británicos sirven de
rasero para valorar en qué situación se encuentra 'La Roja' y qué
dificultades deberá superar en el futuro para alcanzar la deseada final
ante Estados Unidos. De momento, la principal contrariedad que se le ha
presentado es la lesión del capitán. Juan Carlos Navarro ha estado en el
banquillo pero volvió a quedarse sin jugar y no se conoce con certeza
si forzará para jugar contra Rusia y Brasil o esperará a las
eliminatorias.
Esta noche, los anfitriones mostraron que son un equipo
digno y combativo, con tres jugadores de buen nivel -Loul Deng, Joel
Freeland y Pops Mensah-Bonsu-, pero que, no debe olvidarse, están en los
Juegos porque lograron convencer a la FIBA, tras muchos esfuerzos, de
que daban el nivel suficiente como para poder disputar el torneo sin
hacer el ridículo, algo muy dudoso hace apenas seis años, mientras
España se convertía en el mejor equipo del mundo en Japón.
Por mucho que los británicos hayan mejorado la diferencia
con los de Scariolo es sideral, aunque jueguen muy por debajo del nivel
que se les puede exigir a los españoles. El arranque del partido fue,
sin embargo, mejor que en los dos primeros encuentros. El cinco inicial
-con la novedad de San Emeterio, que volvió a sumar en muchas facetas
del juego, como ya hiciera ante Australia- salió más activado en defensa
y acertado en ataque y se dedicó a jugar un choque de todos contra
Freeland, que anotó los ocho primeros puntos de su equipo.
El primer cuarto transcurrió con los españoles sumando a
un ritmo difícil de mantener -acabaron con 24 puntos- y con el rival
aguantando como podía. Reino Unido siguió fiando sus posibilidades
ofensivas al exjugador de Unicaja y Deng, un complemento interesante en
los Bulls que en su equipo nacional abusa del tiro pero que tiene
calidad para ser una de las figuras de la competición. 'La Roja' se
estancó en el segundo periodo y no fue capaz de romper definitivamente.
La sensación de dominio sobre la pista era evidente, pero la distancia
solo rondaba la decena y el descanso llegó con el marcador abierto y con
los británicos pensando en que aún podían tener su oportunidad.
Pero no la tuvieron porque es complicado que España dé
alguna opción, por muy mal que lo haga. Que lo hizo. Con unos
porcentajes horribles en los lanzamientos triples y los tiros libres, el
ataque se espesó. Los anfitriones se cerraron atrás, dificultando los
pases interiores, pero la distancia se mantuvo, mientras el equipo
norteamericano -que jugaba en el partido que cerraba la jornada- se
aburría en la grada.
Con un tercer cuarto casi tan soporífero como el tercero y
con Deng sentado con cuatro faltas, Reino Unido siguió creyendo en que
podría llegar su momento, sobre todo cuando se colocaron a tres puntos a
falta de tres minutos, gracias a su estrella. Dos buenas defensas de
España, de San Emeterio y Rudy Fernández, dieron una renta de seis
puntos que parecía definitiva. Pero no lo fue. A base de triples, Gran
Bretaña se fue acercando y solo la calma de Calderón desde el tiro libre
cerró el triunfo, pese al último susto en forma de triple de Deng que
dejó la diferencia en el mínimo.