El Cáceres pierde y el Melilla se mofa

Perder siempre sienta mal, pero si encima se ríen en tu cara, es sencillamente intolerable. Fue lo que hizo ayer el americano del Melilla Baloncesto Jason Robinson, quien se mofó con descaro del público de Cáceres, al que lanzó besos con gestos ostentosos e incluso dedicó algún corte de mangas, mientras corría hacia el túnel del vestuarios al final del partido. El gesto hizo reaccionar a varios jugadores del Cáceres que iban detrás, especialmente Roger Fornas, quien se lanzó a por Robinson. Fue el inicio de una tangana en la que se vieron envueltos jugadores de ambos equipos, con un Diego Guaita enfurecido, al que tuvieron que sujetar entre varios para que no la emprendiera a golpes con el americano.
Hubo empujones, patadas e insultos, hasta que intervino la Policía Nacional y los jugadores del Melilla fueron conducidos a su vestuario sin que la situación llegara a desmadrarse del todo. La mofa melillense continuó minutos después en la sala de prensa, cuando su entrenador, Gonzalo García, en lugar de pedir disculpas a la afición cacereña y afear la conducta de su jugador, le justificó diciendo que lo ocurrido era una situación normal en un partido tan «físico», y que lo único que había habido era un «intercambio de palabras». El presidente de honor del Cáceres, Pedro Núñez, no pudo contenerse y se encaró con el técnico visitante una vez finalizada su comparecencia ante los medios.
Fueron las burlas de Robinson y el apoyo de entrenador lo que más dolió después de un encuentre que se desarrolló según lo previsible. El Melilla fue mejor, no hay que ponerlo en duda. La profundidad de su banquillo y la potencia de su juego interior, apoyado por grandes tiradores los momentos de apuro, hicieron muy difícil que el Cáceres pudiera optar a la victoria. No obstante, la imagen ofrecida por los hombres de Piti Hurtado fue buena, y llegaron al final del partido con opciones de victoria.
Incapaz de remontar
La foto del partido es la de un Cáceres siempre ligeramente por detrás en el marcador, cuyos continuos intentos por dar caza al Melilla se topaban unas veces con el poco acierto propio de cara a canasta (45 por ciento en el tiro de dos, frente a un 58 de los visitantes), y otras con la pareja arbitral, de la que formaba parte un viejo 'amigo' de la parroquia cacereña como Luis Bey-Silva. Los árbitros también saben de qué va esto. De manera sibilina, sin llegar a provocar el escándalo absoluto, pueden dar al traste con los intentos de remontada de un equipo, como los protagonizados por el Cáceres en el tercer cuarto, cuando el doble rasero al pitar las faltas perjudicó claramente las opciones de echar mano a los melillenses.
El último cuarto no fue diferente, y los visitantes mantuvieron todo el tiempo una renta de entre cuatro y nueve puntos que les permitió llevarse la victoria sin sufrir demasiado, con una diferencia que finalmente fue de 11 puntos, la máxima del partido.
El Cáceres echó muy en falta la aportación de sus dos americanos, Drew Naymick y Randy Holcomb, que se quedaron en cuatro y cinco puntos, respectivamente. El máximo anotador, con 16, fue Francis Sánchez, aunque falló en momentos decisivos, y la buena noticia llegó de la mano de Roger Fornas, quien con 12 puntos cuajó su mejor actuación de la temporada después de varios malos partidos.
El Cáceres volverá a jugar en casa el próximo viernes a las 21.00 horas, esta vez ante el Clínicas Rincón, de la comarca malagueña de La Axarquía.
















