Siete horas, 800 kilómetros y un partido
La plantilla de Gustavo Aranzana saldrá en autocar del Multiusos a las 6.30 horas de la madrugada del viernes destino Madrid. En Barajas, el vuelo con rumbo a Palma de Mallorca despegará a las 11.35 horas para aterrizar en la Isla a las 12.55 horas. Comerán y dormirán la siesta en el Hotel Hesperia Ciutat de Mallorca para, tres horas antes del encuentro, salir hacia Inca, municipio a treinta kilómetros de la capital donde se disputará el partido. Y tras la victoria o derrota, regresarán al hotel para hacer noche y salir destino a Barajas a las 8.25 horas del sábado. Algunos jugadores, con permiso del cuerpo técnico, partirán del mismo Madrid hacia sus respectivos hogares para pasar el fin de año con sus familias, aunque el lunes 2 de enero tendrán que volver a los entrenamientos para preparar el choque del miércoles 4 en el Multiusos ante Rioja.
«Nos ahorramos una noche, es verdad, pero también tenemos gastos derivados extras, como el alquiler del autocar que nos traslade de Mallorca a Inca», hacen cálculos desde la entidad verdinegra, obligada a ser este curso muy meticulosa con los gastos. No es la única, por cierto. Por ejemplo, en la última jornada, Rioja también viajó en el día desde Logroño a Melilla para disputar su partido en la ciudad norteafricana (107-91).
No obstante, el precursor de esta nueva medida de ahorro, que no hace mucho fue moda (preguntar a Guardiola y su Barça), fue precisamente el Mallorca de Xavi Sastre, que suele viajar en el día desde el 2004, cuando aún el equipo militaba en EBA y se denominaba Básquet Muro. Lo que en un principio surgió más por obligación que por devoción, acabó convirtiéndose en una costumbre debido a los buenos resultados obtenidos por el equipo en cancha ajena. «Entonces comencé a observar que el jugador lo agradece, ya que pasa el mayor tiempo posible con su familia. Es lo más positivo del asunto», reconoce el técnico del Mallorca. En el lado negativo, que el equipo visitante pierde la oportunidad de conocer la cancha en la que va a jugar por la noche. «Pero esa sesión de tiro de 25 ó 30 minutos consiste más en una activación del cuerpo del jugador que en conocer la pista. Viajando en el día pierdes esa sesión pero estás activando de igual modo el cuerpo levantándote temprano, yendo al aeropuerto y cogiendo el avión», apunta Xavi Sastre.
El Cáceres de Gustavo Aranzana ya ha viajado en el día en una ocasión esta temporada. Fue en Palencia un viernes 18 de noviembre y el equipo regresó con derrota (80-76).
















