Los Angeles Lakers se alzaron con el título de la NBA, su decimoquinto anillo y primero desde 2002, tras superar a los Orlando Magic (86-99) en el quinto partido de una final (4-1) que deja para la historia el triunfo de Pau Gasol, primer español que se corona en la NBA.
Los Angeles Lakers se alzaron con el título de la NBA,
su decimoquinto anillo y primero desde 2002, tras superar a los Orlando
Magic (86-99) en el quinto partido de una final (4-1) que deja para la
historia el triunfo de Pau Gasol, primer español que se corona en la
NBA. Es el cuarto campeonato para Kobe Bryant, el primero sin Shaquille
O'Neal, y el décimo -récord de la NBA, al superar a Red Auerbach- para
el entrenador Phil Jackson.
Bryant acabó el duelo con 30 puntos, escoltado por Gasol
con 14 puntos y 15 rebotes. En cambio, la estrella local, el pívot
Dwight Howard, fue eclipsado de nuevo por la defensa del español y
registró 11 puntos y 10 rebotes. El partido comenzó con un arranque
arrollador de los locales (19-10), al que contribuyeron los Lakers con
su escaso acierto en los lanzamientos: sólo anotaron tres de sus
primeros 13 tiros, incluido un 0/6 de Andrew Bynum.
El equipo de Jackson sobrevivió en cuanto Bryant, a
pesar de haber recibido un fuerte golpe en su maltrecho dedo meñique de
la mano derecha -sufre una fractura desde febrero de 2008-, asumió el
mando en los esquemas angelinos. Entre el acierto de su estrella (11
puntos) y la defensa de Gasol sobre Howard, desquiciado por momentos,
los californianos lograron reducir la brecha y dejar la situación más
accesible al término del primer cuarto (28-26), una igualdad que se
mantuvo durante el segundo periodo.
Superioridad angelina
Como de costumbre, los Lakers sufrieron el bajón casi
obligado cuando sus secundarios ganan protagonismo (34-28), pero los
primeros espadas pusieron las cosas en su sitio rápidamente y un triple
de Trevor Ariza dio a los angelinos su primera ventaja del duelo
(40-42). El escolta de origen dominicano, de nuevo pieza clave, lanzó a
los suyos. Enlazó otro lanzamiento exterior y un robo de balón que
acabó en una penetración sencilla del base Derek Fisher. Era el momento
de los Lakers, que llegaron a tener una renta de 12 puntos (40-52),
tras canasta a aro pasado de Lamar Odom.
Se consumía así un parcial de 0-16, gracias a la
superioridad en el rebote y al acierto desde el perímetro, con cinco
triples en ocho intentos, un dato que contrastaba con el único acierto
en nueve tiros de los Magic. El público del Amway Arena esperaba una
reacción de su equipo. Y aunque llegó, resultó de lo más estéril. Si un
triple de Rafer Alston apretó las cosas (53-58), Odom contestó con dos
lanzamientos exteriores consecutivos. Cada intentona de los Magic la
repelían los Lakers, insensibles ante el acoso local.
Una penetración de Bryant, culminada de forma majestuosa
tras haber levitado en el aire, dio el pistoletazo de salida para el
"showtime" californiano, que deparó a los visitantes un cómodo colchón
(55-71, m.30). El partido, por mucho que empujase el público, parecía
estar muerto. Y si no lo estaba, los fallos en el tiro de Orlando y
Bryant se encargarían de rematarlo. El 24 angelino ametralló el aro
rival con dos triples seguidos y Ariza puso la puntilla con un alley
oop a pase de Walton (67-85, m.42).
En pleno dominio de los Lakers, con Gasol bailando en la
pintura a Howard y Bryant desbordando a su defensor, los Magic vieron
un rayo de esperanza en un triple de J.J. Redick (84-95), pero fue un
espejismo. Los Lakers se redimían así de la derrota sufrida en la final
del año pasado frente a Boston Celtics y permitían a Gasol escribir,
con letras de oro, una de las páginas más brillantes de la historia del
deporte español.