Kirchen le "roba" la victoria a Possoni en la línea de meta
Se llegaba a la meta de la Avenida Juan Carlos I de Vitoria con tres corredores escapados (Possoni, Amets Txurruka y el campeón australiano Matthew Lloyd) y una exigua ventaja sobre un pelotón que, aunque desorganizado, trataba de cazar.
Los fugados veían la línea de meta cerca, pero también al pelotón rabioso por detrás. Y además debían vigilarse entre ellos. Con el grupo bufando a sus espaldas, Possoni cree que no puede esperar más y lanza un ataque. Aunque saltan a por él, sus acompañantes no pueden alcanzarle. Pero si los primeros del pelotón. Parece que llega ..., pero no. Hay un corredor que le ha sobrepasado justo en la línea de meta.
Para sorpresa de todos, casi seguro que incluso para los dos protagonistas, quien le ha birlado el triunfo con el último golpe de riñón es ¡su compañero Kirchen!, ganador de la segunda etapa y probablemente alguien a quien, de haberlo sabido, no le hubiese importado ceder la victoria a un compañero que, además, es uno de los ciclistas más combativos de esta edición de la carrera vasca.
Ese insólito final ha dejado un regusto emocionante y hasta divertido -menos para Possoni- del final de etapa, pero no ha logrado enmascarar lo decepcionante que fue el resto de la jornada.
Ya sea porque Alberto Contador tiene a todos intimidados desde su exhibición en el alto de Deskarga, porque el perfil de este año no anima a dar batalla o porque la crono del último día, de 20 kms., minimiza demasiado las ya escasas ventajas que se podrían obtener, lo cierto que es a la siempre peleada carrera vasca le está faltando combatividad.
Hoy, como ayer, anteayer y el primer día, se ha permitido una escapada de varios corredores para que el grupo se mantenga tranquilo y se preocupe solo de acelerar al final. Rompió esa lógica Contador en la primera etapa, pero en las dos siguientes todo se dejó para el sprint final.
Esta vez casi ni eso, ya que a punto estuvieron los escapados de llegar por delante. A pesar de que les cazó el sprint del pelotón, aún terminaron segundo, quinto (Lloyd) y séptimo (Txurruka).
Tercero ha sido David Herrero, ganador ayer y tercero también los dos primeros días y, desde entonces, en la general. En esa clasificación lidera al grupo de 22 corredores (Cunego, Kirchen, Evans, Astaloza, Antón, Vila, Rebellin, Gesink, Marchante, Fran Schleck, Thomas Dekker) que están a 8 segundos del maillot amarillo y a 5 del segundo clasificado, su compañero Ezequiel Mosquera.
Es de esperar que dentro de tan prestigiosa relación de nombres haya alguno dispuesto a poner en solfa el triunfo al que parece predestinado el líder de Astana.
Mañana, viernes, en la quinta etapa, sí van a tener terreno para ello. Sobre todo los 1.800 durísimos metros del la subida a Aia, un alto que a pesar de su escasa longitud es considerado por la organización de segunda categoría. Es de esperar que las duras rampas de entre el 22 y el 26 por ciento de desnivel lo merezcan.
De todos modos, por lo visto hasta ahora entre los favoritos, que apenas si fueron los últimos 8 kilómetros de la primera jornada, quien más puede aprovechar la más que exigente cuesta situada a 13,2 kms. de meta es el propio Contador.
Por lo demás, el recorrido de la etapa, 162 kms. entre Vitoria y Orio (Guipúzcoa), presenta otros tres altos puntuables con anterioridad, los altos de Elosua, Santa Águeda, ambos de segunda, y Alkiza, de tercera.





















