La selección española pensaba en Londres con el ejemplo de Pekín de fondo. Aquella plata se tomaba como el punto de partida para un nuevo impulso hacia arriba de un grupo extraordinario que ha dominado desde entonces el baloncesto continental, con los Europeos de 2009 y 2011.En 2008 solo Estados Unidos marcó el límite de los sueños de España. Fueron las dos únicas derrotas en el torneo: una en la fase de grupos y otra en aquella final inolvidable. En Londres, los dos tropiezos han llegado antes, contra obstáculos inesperados.
Este miércoles (17.15h, La1), la selección se juega
continuar en los Juegos contra Francia, el mismo rival de la final del
último Europeo, aunque mermado por la ausencia del pívot de los Chicago
Bulls Joakim Noah, uno de los mejores defensores interiores de la NBA.
Ante esta cita, ya decisiva, se puede volver a colocar a esta España
contra el fondo de aquella otra de Pekín. La comparación arroja una
continuidad tranquilizadora y varias intermitencias preocupantes,
síntomas repetidos a lo largo de todos los partidos de la fase de
grupos.
Francia es la última oportunidad. «No es el primer
partido, ni el segundo… es el quinto y es preocupante. Si seguimos así,
nos vamos a casa», decía Pau Gasol después de la derrota del lunes
contra Brasil. El pívot ha sido la voz de alerta más insistente,
mientras Sergio Scariolo ha contemporizado. En cualquier caso, como
decía Gasol, las señales positivas, y también las negativas, no han
variado mucho desde que empezaron los Juegos.
El bastión de Pau. Ha sido el faro del equipo. Sobre él
se apoyaron las buenas rachas, sus descansos marcaron las lagunas de
juego, y de nuevo a él miró el equipo cuando se encontró en
dificultades. Con 20,6 puntos de media por partido vuelve a ser el
máximo anotador del equipo. Poca ayuda exterior. Entre los hermanos
Gasol e Ibaka, han metido más de la mitad de los puntos del equipo. Rudy
Fernández, el jugador del perímetro con más minutos por encuentro (23)
se ha quedado en 8,6 puntos, con dos lanzamientos de dos por choque y
3,6 triples intentados. Navarro ha tirado más de dos, pero con menos
acierto (33,3%).
Fallos en defensa. Las habituales virtudes de España han
quedado escondidas por su debilidad defensiva. Ha permitido a los
rivales anotar 78,8 puntos de media. Sin más intensidad defensiva, la
selección no puede explotar el contraataque, una de sus armas más
demoledoras. Han recibido 68 puntos a la carrera por 53 anotados.Falta
de intensidad. Pau también ha pedido varias veces que el banquillo se
meta más en el encuentro, que animen, que celebren las canastas. Cree
que la falta de concentración que ha castigado al equipo en parte nace
de esa cierta desconexión.