Crecerse en los momentos difíciles
La victoria de los Lakers en el último encuentro disputado en Los Ángeles ha dado un poco de vidilla a las finales. Hubiera sido una humillación excesiva e injusta que los Celtics se proclamaran campeones en el campo de su mayor rival. Así que las series vuelven a Boston con un 3-2 favorable a los míticos verdes. Cuesta arriba para los angelinos.
El primer análisis que me surge de este partido es que esta victoria la tenían que haber logrado los Lakers en el anterior encuentro. Me explico, en este partido se colocaron 19 puntos arriba y aun que los Celtics redujeron la diferencia finalmente los pupilos de Phil Jackson consiguieron la victoria. Muy al contrario de lo acontecido en el cuarto partido de la final, en el que los Celtics remontaron 24 puntos para imponerse en Los Ángeles y dar un golpe moral en la serie.
El caso es que los Celtics deben ganar un partido para ser campeones y los Lakers dos, jugándose el anillo en Boston. Parece que a los verdes les han colocado una alfombra roja en su camino. Ellos son los favoritos indiscutibles y los Lakers tan sólo pueden esperar acontecimientos.
Pau bien, no espectacular pero correcto. Está claro que en su duelo con Garnett "Big Ticket" es el ganador, pero eso ya se esperaba. La cruz de los púrpura y oro en estas finales no está siendo Pau, ni Odom, sino Kobe. Los partidos que el escolta angelino encuentra la canasta los ganan, pero cuando la defensa bostoniana consigue reducir su rendimiento en los Lakers no encuentran otra fuente de anotación.
No adelantemos acontecimientos, aun resta un partido, dos a lo sumo. Y en la NBA todo puede ocurrir, no perdamos la fe.















