La polémica sobre la entrevista a Clemente
Désen una vuelta por el dial y empiecen a dar palos, no les harán caso ni el tato. Nadie les dará un espacio para criticar en ningún programa a estas horas de la noche. Pero a pesar de todo voy a seguir cuidando el espacio de los oyentes y más ahora que nunca, de verdad.
Muchos de ustedes me han criticado por la entrevista, que provoqué a Clemente, que le busqué y que subí hasta el tono de voz. La ventaja de un programa en directo es que unos días acabas encantado de la vida y otros no tanto. Seguro que un periodista debería ser imparcial, impecable y hasta frío, y nunca debería subir el tono de voz, ni alterarse, ni enfadarse. Pues lo siento. Yo soy como soy, y me expreso igual aquí que en casa y que en la calle. Hay gente que me cae bien y otra que no soporto. Y que le voy a hacer, no puedo disimularlo.
Algunos oyentes me han preguntado por qué entrevisté a Clemente si me cae mal, pues muy fácil porque era noticia. Me da lo mismo si me cae bien o mal, y el día que haga periodismo en función de amistades mal, me voy a mi casa. Reconozco que me pudo mi mala relación con Clemente, y tienen razón en eso, pero es lícito. Pudé estar mal, y hasta provocador con Clemente, pero nadie podrá decir que le corté el micrófono, o que le interrumpí o que le impedí hablar. Si algo tiene este programa, además de un buen equipo y un presentador que se mueve por impulsos, es libertad.
Gracias por los palos, cada noche tengo más ganas de aprender, y sobre todo de pasarlo bien...con ustedes.















