En el artículo anterior iniciamos el camino situando nuestro deporte dentro del crisol de especialidades que existen. En esta ocasión abordamos los deportes de Resistencia.
Partiremos de la siguiente base.
Dentro de los deportes llamados “individuales”, vamos a incluir en los
específicos de Resistencia a aquellos cuyo objetivo sea soportar una fatiga
física y psíquica durante un tiempo determinado. Así que nos vamos a centrar en
todas aquellas pruebas en la cuales el Sistema Cardiovascular y Respiratorio sean
determinantes.
Esto supone que son pruebas
específicas de Resistencia todas aquellas que implican a los sistemas
mencionados, estando estos condicionados por la duración de la prueba. ¿Esto
que quiere decir? Que nos referimos a todas aquellas pruebas que superen el
minuto de duración. Por ejemplo en Atletismo a partir de los 800m y en Natación
a partir de los 100m.
En el Ámbito de la Resistencia tenemos
que diferenciar la
Resistencia de Corta Duración (RCD) de la de Media Duración
(RMD) y a su vez de la de Larga Duración (RLD). En los tres tipos intervienen
los sistemas mencionados antes, pero en cada una actúan de forma distinta.
En la RCD es más predominante el
Sistema Anaeróbico (Sistema en el que el aporte de O2 es insuficiente debido a
la intensidad del ejercicio), con lo cual la producción de Ácido Láctico
(Sustancia producida por falta de O2) de
nuestro organismo va a limitar nuestro rendimiento. Se trataría de pruebas que
no pasan de los 2’ en las cuales se llegan a
alcanzar hasta 18 mmoles de Ácido Láctico y donde se supera con creces el
Umbral Anaeróbico (Umbral que tiene nuestro organismo a partir del cual el
aporte de oxigeno es tan insuficiente que tenemos que bajar la intensidad del
ejercicio de forma drástica).
En la RMD predominan tanto el
Sistema Anaeróbico como el Aeróbico (Sistema en el que el aporte de O2 es
equilibrado). El Sistema Aeróbico nos va a permitir retrasar la intervención
del Anaeróbico, con el que podremos aguantar poco tiempo (Será el predominante
al final de la prueba). Se trataría de pruebas que no pasan de 10-12’ en los cuales se llega a
alcanzar hasta 20 mmoles de Ácido Láctico y donde es fundamental ser capaz de
retrasar lo máximo posible la entrada en Umbral Anaeróbico.
En la RLD predomina el Sistema
Aeróbico, pero aquí también debemos diferenciar según la duración de las
pruebas, ya que en unas y en otras el sustrato energético del que nos servimos
será uno u otro. Así, nos encontramos
con la RLD I,
que son pruebas de entre 10 y 35’
y donde nos servimos de la energía que proporcionan los azúcares de nuestro
cuerpo; RLD II, que son pruebas de entre 35 y 90’ y donde nos servimos de la
energía de azúcares y grasas; RLD III, que son pruebas de entre 90’ y más de 6h, donde nos
servimos de las grasas corporales; y RLD IV, que son pruebas de Ultrafondo de
más de 6h en donde además de las grasas nos servimos de las proteínas.
¿Cómo debería empezar su entrenamiento un deportista que quiere correr
carreras populares?
Teniendo en cuenta que este tipo
de carreras suelen ser de entre 10 y 15 km, estimamos la duración para estas
distancias en el rango 35-90’.
Por tanto, RLD II, que en el caso de alguien más entrenado es de tipo I y
alguien menos entrenado de tipo III. En todos los casos la Resistencia Aeróbica
será un contenido fundamental de su entrenamiento.
En la pretemporada deberá
realizar un entrenamiento Continuo donde el ritmo de carrera esté por debajo de
su Umbral Anaeróbico. Para poder saber cual es su Umbral es conveniente ponerse
en contacto con un entrenador competente que a través de la realización de test
directo o indirectos determinará la Velocidad de Umbral. Esta Velocidad es la que
marca los ritmos de carrera en los entrenamientos, y puede variar a lo largo de
la temporada. Por tanto, habrá que hacer test periódicos.
En el próximo artículo
empezaremos a hablar de las disciplinas de Fuerza y de los tipos de Fuerza.