2007, el año en que Rafa se hizo mayor
Sin embargo, el ejercicio de 2007 ha dejado entrever varios de los fantasmas a los que deberá enfrentarse la próxima temporada. Recapitulemos. Hace tan sólo un año, el objetivo de Rafa, ingenuo o no, era alcanzar a Roger Federer. Un año después, el discurso ha cambiado. Días atrás, su tío Toni reconocía que el número tres estaba más cerca que el primer puesto ATP. No era resignación, sino cautela. Tanto Nadal como su entorno saben que el año que viene habrá que apretarse el cinturón: ha surgido un descarado serbio cuyo tenis crece y crece sin parar. Se trata de Novak Djokovic.
Hay más motivos para la prudencia. Toni Nadal también sabe que Roger Federer mejora en tierra batida. De hecho, este año derrotó por primera vez a Rafa en el polvo de ladrillo. Fue en Hamburgo. Nadal, lastrado por ese imperativo que obliga a disputar tres Masters Series en tierra en poco más de un mes (el calendario es así, cruel con los especialistas en arcilla), hincó la rodilla ante el de Basilea.
La victoria del suizo sirvió para poner fin a una espectacular racha de Rafa (81 victorias consecutivas en el polvo de ladrillo), así como para provocar cierta incertidumbre respecto al reinado del balear en su especialidad. Rafa disipó las dudas días después, vengándose de Federer en la pista central de Roland Garros. Tras más de tres horas y sesenta averías ¿no forzadas? del reloj suizo, los lomos de Rafa se desplomaron en la tierra con estruendo.
Atendiendo a criterios tangibles, 2005 fue la mejor campaña de Rafa. Obtuvo once títulos, un logro excepcional que no se volverá a repetir. Sin embargo, su tenis no alcanzó el nivel que ha desplegado durante la presente temporada. Desde principios de abril hasta finales de mayo Rafa practicó un tenis arrollador, enérgico, brillante. El Masters Series de Roma fue testigo de su mejor versión.
Nunca antes se le había visto jugar con tanta agresividad, golpes ganadores y contundencia. El balear se llevó el Masters Series de Roma a raquetazo limpio, cediendo un solo set y sacando de la pista a quien tuviera enfrente. El partido que le enfrentó a Davydenko, único jugador que puso en apuros a Rafa [7-6(3), 6-7 (10), 6-4], fue uno de los más espectaculares de la temporada.
El tenis de Nadal evoluciona favorablemente. Aún es muy pronto para asegurar que ha sufrido una transformación, pero es cierto que poco a poco va puliendo las grietas de su juego. Este año ha unido a sus cualidades un revés cruzado ganador y una derecha más agresiva, además de una mejor adaptación a otras superficies. Con estos nuevos mimbres, Rafa ha pasado de entregar la iniciativa a tenistas menores a dominar los puntos.
El rendimiento de Nadal en Shangai es una incógnita. Llega a la cita asiática con poco rodaje, y además su tenis pierde enteros en superficies rápidas como ésta. No será fácil. No obstante, pase lo que pase en Shangai, la temporada habrá sido un éxito. Hay una mejoría evidente en su juego, y ya tiene a Federer a menos de mil puntos en el ranking ATP. Ahora toca no dormirse. Como los buenos conductores, debe mirar hacia delante sin descuidar el retrovisor.















