25 años de vacío
Un año después, en el mismo escenario, Noah cayó a las primeras de cambio. Al año siguiente, también. En 1988, Henri Leconte, francés y zurdo, amante del pasillo de dobles, sucumbió ante Wilander, que esta vez no se resignó a ser un pasabolas en la fiesta local. Y así hasta ahora.
Debido a circunstancias personales, residí unos meses en Francia el año pasado. Allí pude constatar, entre otras cosas, que la prensa deportiva gala es menos visceral que la española. La amplitud de deportes que abarca L´Equipe choca con la monotemática del fútbol en España, donde tan sólo casos aislados como Fernando Alonso o Miguel Indurain interrumpen el gigantismo incontrolado del “deporte rey.”
Además de variado, el enfoque francés es decididamente más analítico que el español. Probablemente porque nuestros deportistas más célebres son unos recién llegados a la élite. No hace mucho, Severiano Ballesteros, Manolo Santana o Ángel Nieto, tótems del deporte patrio, salían del cascarón y demostraban que un español también podía chapurrear en inglés y levantar trofeos.
Francia llegó a la élite del deporte un siglo antes que España. El Barón de Coubertin, un noble francés, empeñó su alma en sacar adelante los primeros juegos olímpicos de la era moderna, en 1896. Cuatro años después, París fue la ciudad que albergó los juegos. En 1924, la capital francesa volvió a organizar la cita olímpica. España no palpó unos juegos hasta 1992. No es presuntuoso estimar que los rotativos franceses llevan varias décadas de ventaja a las páginas deportivas patrias.
Este Roland Garros se cumplen 25 años desde la victoria de Noah. Un cuarto de siglo sin un francés alzándose con un Grand Slam. El periodismo francés, mayéutico hasta la obsesión, tiene motivos para el drama. Hay infraestructura, dinero, hinchada, hay Mary Pierce, Mauresmo… pero no hay campeones masculinos.
El pronóstico para 2008 es poco esperanzador. El revés inmaculado y el pelo largo de Gasquet van de perlas en un anuncio de Lacoste, pero su vitrina de trofeos está huérfana de metales nobles. Youtube posee un extenso tributo audiovisual de “Le magicien” Santoro, pero el hombre ya supera los 30 y no gana los puntos ni en sus videos. Aún no se sabe si Tsonga es un ganador o un alborotador de pacotilla. El otro largo etcétera galo incluye a trece hombres en el Top 100 mundial. Excepto Tsonga y Gasquet, cuyo tenis aún arroja pruebas no concluyentes, ninguno pujará por un grande. Así pues, el drama francés es mayúsculo. 25 años sin un ganador local es demasiado. Una eternidad.















