Calidad y descaro
Finalmente, el encuentro terminó con 6-2 y 7-5, y Nadal se adjudicó el primer Masters Series de la temporada. Personalmente, reconozco que me quedé prendado del carácter de Djokovic. Pocas veces había visto a un jugador pasárselo tan bien dentro de un estadio y transmitir tanto optimismo y energía positiva. Meses más tarde, en el Abierto de Estados Unidos, el serbio siguió disfrutando. Esta vez se dedicó a arrancar las carcajadas del respetable del Arthur Ashe con sus imitaciones de Nadal y Sharapova.
Durante el Masters Series de Madrid aparcó su vis cómica para consolar con exagerada galantería a una recogepelotas, víctima de una defectuosa y desviada derecha. ¿Qué pensar de estos espectáculos de polichinela de un recién llegado? Tanta comodidad en la pista y tantas finales disputadas hacían sospechar que Djokovic era un muy buen tenista. El tiempo ha disipado las dudas. Djokovic ha logrado cinco torneos esta temporada, ascendiendo al tercer puesto del ranking.
El serbio es un tenista muy completo. Como afirma Sergi Bruguera, tiene todos los golpes y los sabe utilizar. Se mueve con soltura tanto en la red como en el fondo de la pista. Aunque se defiende en tierra, su juego es idóneo para pista rápida. Aún no sabe dar suficiente peso a la bola, cualidad necesaria en la arcilla. Debido a su juventud, tiene una gran condición física que le permite afrontar con garantías un partido largo. Con veinte años, tiene un amplio margen de mejora.
Djokovic ha sido la revelación del año. Se dice de él que pronto estará en disposición de disputar el número uno mundial, aunque primero deberá confirmar las expectativas que ha generado este año.
A pesar de su carácter, Djokovic no se toma en broma la cita de Shangai, donde llegó hace varios días para aclimatarse a la pista. Compartirá grupo con Nadal, David Ferrer y Richard Gasquet. El imitador parte con opciones.















