Luces y sombras de un tenista sin tirón
Siendo amables, diremos que Davydenko transmite poco, y que tiene pocas dotes para auto promocionarse: es difícil verle sonreír, apenas gesticula y es distante con la prensa. No conecta con el público, y ya está.
Pero, detrás del poco carisma de Davydenko, hay un gran tenista que ganó en 2006 el mismo número de torneos, cinco, que Rafa Nadal. Este año las cosas no le han ido tan bien. Tan sólo ha conseguido adjudicarse el torneo de Moscú, pero ha puntuado alto en una buena cantidad de campeonatos. La fulgurante irrupción de Novak Djokovic le ha hecho caer del tercer al cuarto puesto de la Lista de Entradas. Mucho va a tener que trabajar para recuperar su escaño.
Le convendría ser más resolutivo en los momentos clave. En 2007 no ha sabido administrarlos. Davydenko disputó a Federer las semifinales de Roland Garros y del U.S Open, e hincó la rodilla en ambas. Federer no lo tuvo fácil. En ambos torneos, los juegos se resolvieron por apretados 7-5 ó en el tie break. Otro ejemplo: este abril, en las semifinales de Roma, Nadal le consiguió batir en tres agotadoras e igualadas mangas. De vencer alguno de estos tres partidos, Davydenko habría ganado más títulos este año. Pero el tenis está hecho para los que saben manejar los instantes decisivos, y él no ha sabido.
Davydenko tiene una derecha poderosa, que arrincona en el fondo de la pista a quien está al otro lado de la red. Poseé un buen revés a dos manos, profundo, con el que, si bien no consigue puntos ganadores, logra forzar el error del contrario. Su estatura (177cm) le impide tener un saque más competitivo.
Atendiendo a las estadísticas, hay un dato que sorprende. En 2007, Davydenko ha efectuado casi tantas dobles faltas (274) como saques directos (283). Hay razones para pensar que se deba a factores extradeportivos: la prensa ha colocado al ruso en el centro de un feo asunto de amaño de partidos. Las sospechas comenzaron en Sopot, Polonia. Davydenko, número cuatro del mundo, se retiró en segunda ronda cuando se enfrentaba a Martín Vasallo, número ochenta y siete. Aquel día, el volumen de apuestas era diez veces mayor al habitual, y casi todas a favor del argentino.
Hace tan sólo unos días, en París, el juez de silla le instó a dar “lo mejor de sí mismo” en el partido que le enfrentaba a Baghdatis. Mucha apatía tuvo que percibir el juez para pronunciar una advertencia de tanto calibre. La profesionalidad del ruso está en entredicho.
Confiemos en que, durante los ocho días que dura el torneo de maestros, Davydenko y el entorno del tenis dejen a un lado este asunto y disfruten de Shangai. El ruso jugará en el grupo rojo junto a Federer, Roddick y Fernando González. Dando “lo mejor de sí mismo”, venderá muy cara su derrota.















