La vida transcurre plácida para Fernando Alonso. El
remanso de paz que ha supuesto Ferrari para él ha templado su carácter
impetuoso y volcánico. Cerca de los 30 años (cumple el 29 de julio),
convive con sabiduría con la ausencia de triunfos. Él, que revolucionó
un deporte clandestino en España, percute contra un enemigo que vende
bebidas energéticas en todo el mundo. Se presenta a esta entrevista
provisto del atuendo Ferrari en horario de trabajo. Completamente rojo.
Su inseparable gorra modelo 2011 viaja con él.
-A nivel profesional es la mejor fase de mi vida. Tengo
más experiencia, conozco mejor que nunca un deporte complejo como éste.
Con más ambición y motivación que nunca porque conducir un Ferrari es lo
máximo. Y a nivel personal, también muy bien, disfrutando de la vida.
Intento compaginar los viajes y la exigencia de la F 1 para estar el
mayor tiempo posible con los míos.
-¿Qué se aprende al no ganar?
-Pues más o menos lo mismo que cuando ganas. Tal vez
cuando no ganas, los recuerdos se te quedan grabados con más intensidad.
Piensas más en los errores que has cometido o en las mejoras que tienes
que conseguir. La derrota te marca más.
-La afición española pensó que al llegar usted a Ferrari se juntaban lo mejor con lo mejor.
-Yo nunca lo pensé. Cuando llegué aquí, 2009, Ferrari
estaba fuera de la Q1, con Fisichella, Badoer... sin Massa... Sabía que
era un proyecto a largo plazo y que había que recuperar el dominio de
Ferrari. Era una nueva F 1, con el cambio de normativa, la prohibición
de los test, y hacía falta muchísimo trabajo. Lo que pensasen desde
fuera, es el problema de tantas veces...
-No le importa mucho el que dirán.
-No, no me importa, pero no tiene lógica. Ese debate
viene alimentado por la ilusión de la gente por verte ganar, por lo que
significa Ferrari y las pasiones que levanta.
-¿Pensaba que pasaría tanto sin volver a ganar un título (2006)?
-No pensaba nada en particular. Al acabar 2006, pensaba
en ganar en 2007. Y luego 2008, y así sucesivamente. Pensaba ganar el
año pasado y esta temporada la inicié pensando en ganar. Nunca me paré a
pensar si pasaría más o menos tiempo... De hecho, no sé si volveré a
ganar otro título. Espero que sí. Esto es deporte, F 1, y nunca sabes.
-¿Cuántas cosas cambiaría si echase la vista atrás?
-Si pudiera, cambiaría muchas cosas de mi vida personal y
profesional, pero como no se puede rebobinar, no pierdo el tiempo
pensándolo.
-Lloró en Abu Dhabi al perder el Mundial. ¿Lloró muchas veces?
-Sí, he llorado muchas veces. En los karts cuando era
pequeño me tocó llorar varias. Y supongo que cuando me regañaban mis
padres, también. En la F 1, menos.
-¿Hay algo peor que perder?
-En la vida hay muchas cosas peores que perder. Como
profesional, perder es lo peor. La derrota y la victoria están separadas
por una línea muy fina.
-Vive en un idilio con Ferrari. ¿No hay nada negativo?
-(Mira al jefe de prensa del equipo, se ríe y contesta). No.
-¿Por qué el Red Bull corre tanto?
-Corre un poco más que el nuestro. Muchas veces parece
que el Red Bull es una máquina perfecta y el Ferrari un coche que
cualquiera puede hacer en el garaje de su casa. Estamos cinco décimas
detrás. Es un coche muy evolucionado en el plano aerodinámico. Han
entendido la regla aerodinámica con más claridad que los demás en los
últimos dos años y ha tomado ventaja. Tampoco es un secreto que en
Ferrari tuvimos problemas de interpretación en el túnel del viento y esa
desventaja la arrastramos. Teníamos un coche muy competitivo en
invierno, pero en la última fase del invierno, de repente, nos quedamos
atrás.
-¿Quién es mejor, Hamilton o Vettel?
-Los dos son grandísimos pilotos. Si tengo que elegir, me
quedo con Hamilton. Lo conozco más porque compartí equipo con él y a
nivel de pilotaje, está un escalón por encima de Vettel.
-¿Nunca ha tocado por error un botón del volante que le haya causado algún problema?
-En carrera, no. En los entrenamientos sí que la he liado
alguna vez con el limitador de velocidad. Es el botón con más peligro.
Te limita el coche a 100 por hora y cuando aceleras, no pasa de 100 en
una recta.
-¿No es para volverse loco?
-Un poco sí. Ahora se impone otro tipo de conducción, más
precisa, de capacidad mental, de recordar y automatizar movimientos.
Pulsas los mismos botones en las mismas curvas... Antiguamente era una
conducción más intuitiva: un volante, el cambio de marchas y tú. Cada
vuelta era distinta.
-¿Le gustaba más ese estilo que premiaba el talento?
-El talento salta siempre a la vista. Cuando más
facultades te sobran, más tiempo tienes para tocar botones. Cuando
empezamos el primer día de la pretemporada, no tocamos ni la mitad de
los botones. Tenemos que aprender y familiarizarnos con la máquina.
-¿Usted conduce mejor en los circuitos o en la carretera?
-En los circuitos, con mucha diferencia. Nací y crecí en
circuitos. Tengo más facilidad para saber dónde tengo que frenar, trazar
y acelerar... En la carretera no tengo referencias y nunca he llevado
un coche al límite.
-¿Cómo conduce por la calle?
-Normal, cauto, precavido.
-¿Nunca le han multado?
-No. De tráfico, no. Alguna, por aparcamiento... Si le digo la verdad, no conduzco mucho. Siempre voy con alguien que conduce.
-En su trasiego viajero por el mundo, ¿alguna vez se ha levantado de la cama y no sabía dónde estaba?
-(Piensa largo rato). No, nunca. Siempre sé dónde estoy.
-¿Qué error ha corregido gracias a la experiencia?
-Ahora entiendo mejor la Fórmula 1. Es un deporte
diferente. Hay intereses deportivos, económicos, políticos... Sólo así
puedes disfrutar la F 1. Si quieres ser sólo un piloto y pasarlo bien,
tienes que ir al karting o las fórmulas pequeñas, donde sólo hay ruedas,
motores y válvulas... En la F 1 debes entender que habrá decisiones que
no te cuadren, política y negocio. Cuando llegué, esto no me gustaba y
no era feliz. Ahora las entiendo, las acepto, no me paro a pensarlas y
soy feliz al cien por cien.
-Practica ciclismo, golf, tenis, esquí, fútbol...
En su alma de deportista, ¿echa de menos que la F 1 sea más un deporte
que otra cosa?
-Sí. Echo de menos que la F 1 sea algo más deporte. Que
te pudieses comparar con otros deportistas, que primase el esfuerzo
físico o que el ADN del atleta tuviese más importancia, y no tanto el
coche. Pero bueno, la F 1 es así. Y si te gusta y la aceptas, mucho
mejor.
-¿Se divierte más fuera que aquí?
-Bueno, la F 1 es mi trabajo. No es una diversión. Cuando
quiero divertirme de verdad, juego al fútbol con mis amigos, monto en
bici sin parar, cojo el kart...
-¿Nunca siente miedo?
-No percibo el peligro, ni cuando estoy en un Fórmula 1
ni cuando bajo puertos con la bici o desciendo con los esquíes. Algún
día tendré un susto, pero mientras tanto...
-Tal y como transcurre su idilio con Ferrari, ¿podría ser su retiro cuando deje la F 1?
-No me veo en la F 1... Son ya muchos años... Desde los
19 en la F 1, desde los 3 en el kart. Muchos años dedicados a este
deporte. Puedo hacer otras cosas relacionadas con el motor. La F 1 exige
disponibilidad total y yo quiero descansar.
-Cambiando de tema, ¿qué opina del caso Contador?
-El ciclismo tiene este problema: la persecución desde
los organismos oficiales. Ya se ha demostrado una vez que fue una
contaminación, pero se sigue dando vueltas y vueltas... Más morbo, más
polémicas. Si esos niveles se hubiesen dado en otro deporte, en el
fútbol por ejemplo, nunca habrían salido a la luz. No habría pasado
nada. El sistema es demasiado duro con el ciclismo.