Hamilton, un "actor" sin mucha gracia
Fue el jueves, en un acto de uno de sus patrocinadores en Estambul. Hamilton debutó como actor al interpretar la epopeya de Troya. Allí apareció el piloto, sentando cátedra a favor de la paz, desactivando la batalla entre griegos y troyanos, sin Helena de por medio y con el caballo al fondo. Pero lo más insensato de todo fue que descendió desde las alturas del teatro como un cíclope, soltándose con una cuerda a cámara lenta como un gran salvador.
Un ser celestial que es probable no conozca la historia de Aquiles y su pueblo, pero que surgió entre candilejas con su mono de piloto blanco McLaren, su carrusel de pegatinas de publicidad y una pose pelín fantasmagórica.
De sobra es sabido que los pilotos se sacan otro sobresueldo millonario en concepto de hombres-anuncio. Y también que las obligaciones con los patrocinadores representan un copioso volumen de citas en su agenda. Pero la representación troyana de Hamilton se ha llevado un carromato de críticas. Sobre todo, en su propio país. Censurar al británico en España no tiene ningún mérito.
Críticas de los medios británicos
El Times, periódico de referencia en Inglaterra, lanzó uno de los primeros dardos contra su piloto estrella. Le recomienda que contrate un asesor de imagen, en vez de descargar toda la responsabilidad como manager en su padre, el mediático Anthony. "La desastrosa representación de Lewis el jueves, cuando estuvo suspendido en un trapecio, debería hacerle comprender la importancia de tener un asesor a su medida para protegerle de semejantes desventuras", se puede leer.
El periódico no escatima metáforas para describir lo que considera un infortunado menoscabo a la imagen de Hamilton, muy dado el piloto a exhibiciones mediáticas de todo tipo. "Parecía una mezcla de Peter Pan y un astronauta".
La prensa inglesa pone como ejemplo a Michael Schumacher. Cuando el siete veces campeón del mundo dejó de ser un aspirante para convertirse en gobernador del cotarro, contrató una asesora de Prensa profesional, Sabine Kehn, para gestionar su imagen.
La página web de Autosport, que se autodenomina la "autoridad de la Fórmula 1", recoge las declaraciones de un gurú inglés de las relaciones públicas, Max Clifford, a Sky Sport. "Estamos hablando de un chico que tiene que ser respetado, no ridiculizado". El asunto ha trascendido lo deportivo, toda vez que Hamilton se apunta a un bombardeo y en la cuna de la F-1 no quieren que se deteriore su imagen con sólo 23 años.
El inglés, que fue segundo en Turquía, declaró que "estoy tan emocionado con el resultado... Creo que he hecho la mejor carrera de mi vida, aunque no haya ganado. He dado el cien por cien y he sacado el máximo rendimiento al coche".



















