Acaba de llegar desde Madrid, habla por teléfono a la
puerta del hotel. Termina la conversación. «¡Un segundo! -nos
solicita-. Subo a la habitación a cambiarme y de inmediato estoy a
vuestra disposición». Cumple su palabra y en pocos minutos está
preparado en el hall del hotel. Sesión de fotos para los periodistas,
fotos con admiradores... a todos atiende, y siempre con una sonrisa.
Traje impecable pero, aún más importante, impecable educación.
-Una fama bien merecida de persona exquisitamente educada ¿se puede sobrevivir en un mundo como la Fórmula 1 siendo así?
-A mi me han educado así. Uno debe ser siempre como es,
y yo soy como me han educado mis padres. Probablemente en F1 ser de
otra manera puede ser mejor, pero yo no voy a cambiar para conseguir
algo, y además no sabría hacerlo, me saldría mal.
-¿Esta actitud le ha perjudicado en Sauber? ¿Sabremos algún día que ha pasado?
-Lo que me ha pasado en Sauber no es ningún secreto.
Ellos creen que Nick Heidfeld podría hacer un mejor trabajo. Yo creo
que conforme pasan las carreras, cada vez se hace mejor . No creo que
sea lógico que cuando uno está todo el año trabajando para mejorar el
coche te sustituyan a cinco carreras del final, de ahí mi enfado. En un
equipo ganamos y perdemos todos y deberíamos haber continuado juntos
hasta el final. No ha sido así, no pasa nada, la vida sigue y para mi
la etapa en Sauber está más que olvidada.
-Ahora una nueva etapa...
-Sí, y muy interesante. Todas las etapas son
interesantes y ahora lo es y mucho pues estoy ayudando al desarrollo de
los neumáticos Pirelli que utilizará la F1 en la temporada 2011. No
puedo negar que estoy aprendiendo mucho y de que se trata de una
inversión para mi futuro.
-¿Y el próximo año?
-Lo que venga en 2011 está sin definir. Tengo muy claro
lo que quiero hacer; volver a competir con un volante en F1. El
objetivo está claro, y trabajo para conseguirlo.
-Llama la atención que con su experiencia no haya pensado en otras disciplinas, como Gené que corre para Peugeot en Sports...
-Me diferencio de otros pilotos en que tengo muy claro
que la F1 exige una dedicación plena; no se pueden compatibilizar dos
trabajos. Sé muy bien que en el momento en que se pone un pie fuera de
la F1, en poco tiempo los dos pies estarán fuera. Mi objetivo es
continuar en la F1. Siempre tienes tiempo para estar en otra categoría,
la edad no es un handicap para correr en Le Mans o en otras categorías.
En cambio en Fórmula 1 hay un tiempo limitado para estar, tienes fecha
de caducidad y por eso es tan importante concentrarte, cuando puedes,
en dedicar todo el tiempo a esta disciplina.
-¿Y qué cambios ha visto desde sus inicios en el 1999 a ahora?
-Ha habido más cambios técnicos que de funcionamiento,
pero al final el coche es parecido. Cuando empecé no había ayudas
electrónicas, y ahora tampoco. Y en la etapa intermedia sí las hubo. Es
decir, que estamos donde empezamos. Ahora bien, los coches han ganado
mucha adherencia pero en lo esencial la F1 no ha cambiado. El trabajo
en equipo es el mismo, salvo el trabajo con los simuladores, que
entonces no existían.
- Simuladores... y adiós al trabajo en pista. ¿Cómo ve esto un experimentado piloto de pruebas?
-Es el gran error de la F1. Limitar me parece bien, pero
esto no es limitar, esto es aniquilar los entrenamientos. La esencia de
la F1 es prueba-error, buscar la solución, probar nuevas ideas, nuevos
conceptos, nuevos materiales... Pero ahora se ha llegado hasta un
extremo en el que no se entrena.
-Dicen que es para limitar costes...
-Esto es una verdad a medias. Pienso que al final gran
parte de ese ahorro se va en simuladores, y se acrecienta la diferencia
entre los grandes equipos y los pequeños. Se da mucha importancia a las
carreras, al espectáculo, por un tema comercial, de patrocinadores. Lo
que me parece mal, es que entre la primera y última carrera de la
temporada, no se pueda entrenar y así difícilmente los pilotos podemos
mejora, evolucionar un coche, salvo que tengamos un simulador muy
potente.
-Hablando de pistas, de circuitos, ¿cuál le
gustan más, los de la antigua generación tipo Spa-Francorchamps, o los
de la nueva que diseña Hermann Tilke?
-Lo que está claro es que los circuitos de nueva
generación son mucho más seguros que los de la vieja escuela. Muchas de
sus curvas están diseñadas para mejorar los adelantamientos, cosa que
está reñida con las trazadas de una curva de radio constante, rápida,
de los circuitos de la vieja escuela. A mi me gusta pilotar en Suzuka y
Spa, muy diferentes a los de Tilke, pero sí debo decir que los de Tilke
son más seguros y es más fácil adelantar. Las pistas se deben hacer más
para el espectador que para el piloto.
-En Japón dejó un gran recuerdo entre los aficionados de aquel país. Allí es conocido y muy querido.
-Es mi segunda casa. Cuando era un niño y veía correr
por la tele a Sito Pons y a Joan Garriga en Suzuka, decía «¡qué
bonito!». Cuando por fin rodé en esa pista fue para mi un día muy
especial. Suzuka es mi circuito más querido. Hubo una época en que lo
conocía mejor que el de mi casa, el de Barcelona, en el que no rodé
hasta que llegué a la F1.
-Una dura etapa en Japón, previa para estar en la F1. Ahora a los españoles no les hace falta ir tan lejos.
-Ha cambiado todo y para bien. Yo tuve que irme a correr
fuera . El país natural era Inglaterra, donde se hacían los campeonatos
internacionales más fuertes. Pero ahora muchos pilotos españoles pueden
correr en España y sólo van a Inglaterra a aprender inglés. Lo que hoy
tenemos en España es de un nivel espectacular y, salvo en los últimos
escalones para acceder a la F1, un piloto español puede correr aquí.
-El camino, sin embargo, no es fácil para poder estar ahí...
-Uno debe tener claro que este es un deporte tecnológico
y además un negocio caro. Hay que ser un piloto con mucho talento,
hablar idiomas, ser un buen relaciones públicas y además trabajar mucho.
-¿Han desaparecido los románticos, los 'bon vivants' como Eddie Irvine, su compañero en Jaguar?
-Irvine fue el último 'playboy', pero hoy no caben figuras así, hoy sólo caben profesionales, como en todo.
-Hablemos de pilotos. Presidió la asociación que
defiende a los pilotos de F1 (GPDA).Parece que solo se habla de ella
cuando hay problemas como en Corea el pasado fin de semana, pero luego
se olvidan...
-La asociación de pilotos es muy importante para
proteger nuestros intereses. Ha pasado momentos difíciles porque a
nadie le interesa, salvo a nosotros, una GPDA fuerte; ni a
organizadores, ni a constructores. Ahora estamos todos menos Adrián
Sutil, y nuestra mayor fuerza es nuestra independencia. En 2008, cuando
me pusieron al frente, era un momento muy delicado. Nos faltaban las
figuras como Raikkonen, Massa o Hamilton. No había una voz fuerte, pero
nos reagrupamos y hoy estamos todos. Ahora, Barrichello hace un papel
fenomenal al frente de la asociación.
-Pilotos y coches de otras épocas. Se le ha
visto muchas veces en la Semana de la Velocidad de Goodwood, al volante
de antiguos F1 ¿Qué se siente al tener la historia entre las manos?
-Lo primero que sientes es miedo. Son coches
extremadamente difíciles, sin adherencia, sin frenos, que se conducen
deslizando mucho. He llevado varios McLaren antiguos, un Jaguar D y,
sobre todo, el Mercedes de Fangio, una de las famosas Flechas de Plata
de los años 50. Son muy difíciles de pilotar. Eran unos valientes.
Hablando con Stewart se comprende lo que digo. Él es un superviviente.
Con los accidentes que he tenido no me habría salvado en aquellos años.
-Pero el riesgo existe..
-La FIA ha hecho un gran trabajo en el campo de la
seguridad. Ahora es un deporte de riesgo, pero todo ha cambiado gracias
a la enorme evolución de los coches y de los circuitos.
-¿Más seguridad, menos espectáculo?
-Hay que buscar el equilibrio. No hay nada más
espectacular que ponerse el peto de fotógrafo en Mónaco, e ir ha hacer
fotos a una curva. Los coches pasan a centímetros, eso es una locura.
-¿Entonces..?
-Ni Mónaco ni Abu Dabi, que son los dos extremos. En los
circuitos hay que acercar a los espectadores para que puedan escuchar
el sonido de los motores V8, oler los escapes, la goma..., pero hay que
hacerlo sin comprometer la seguridad.
El sonido de las carreras, la voz y las palabras de De
la Rosa, las formas de un 'gentleman-drive'r de otra época, pero el
rigor y la profesionalidad de un piloto de la Fórmula 1 del siglo XXI.