Arshavin no jugará hasta que no decida su futuro
En sus declaraciones a la prensa moscovita, el holandés fue muy tajante a la hora de asegurar que: "Andréi no volverá a defender la camiseta del equipo hasta que no se aclare con su futuro. Es una decisión conjunta. Mejor dicho, le comenté que no debería jugar y él estuvo de acuerdo".
Admitió que el eventual traspaso del centrocampista al Chelsea o Arsenal ingleses o al Barcelona español permitirían al futbolista de 27 años, abrir una nueva etapa de su trayectoria profesional. "Lo entiendo a la perfección. Lleva siete años jugando por el Zenit y el deseo de un futbolista todavía joven de brillar en un club extranjero es algo muy comprensible".
Sin embargo, agregó que el Zenit desea conservar al jugador en sus filas pero reconoció que no lo podrán detener si algún otro club ofrece por él: "Una cifra interesante, en torno a los 25 ó 30 millones de euros".
Al parecer, esta es la lección que sacó Advocaat de su pulso con Alexandr Kerzhakov, al que confinó al banquillo sin dejar pisar el campo cuando aquél expresó se deseo de jugar en el extranjero y, aún así, no logró detenerlo.
De acuerdo con fuentes de Sport-Express, Arshavin viajará en los próximos días a Londres para reunirse con representantes del Chelsea y el Arsenal.
Maxím Mitrofánov, director general del Zenit, dijo que el jugaor: "Tiene dos semanas para decidir su futuro. Por el momento, sólo hemos recibido una oferta formal del Barcelona, de 16 millones de euros, que nos pareció insuficiente".
Otras filtraciones indican que el Zenit ha aceptado ceder a Arshavin al Chelsea por 12 millones de libras esterlinas, a pesar de que la dirección del gigante energético Gazprom, patrocinador del Zenit, está dispuesta a mejorar su contrato con tal de que se quede.
Según esas fuentes, un factor clave de esa decisión habría sido la figura del dueño del Chelsea, el magnate ruso Román Abramóvich, quien, tras haber invertido en su club 625 millones de libras, está dispuesto a seguir desembolsando para satisfacer los apetitos de su técnico, Luis Felipe Scolari, y quiere ver a Arshavin en el equipo.
Abramóvich, cercano al Kremlin, es el hombre que costea el contrato de Guus Hiddink, que sorprendió al mundo al conseguir con la selección rusa el tercer puesto en la Eurocopa 2008.


















