El CD Badajoz invoca a su jugador número 12
Lo de jugar miércoles y domingo es un serio hándicap para el fútbol modesto y por ello el aliento de sus incondicionales es más necesario que nunca. Mañana (20.00 horas), el Nuevo Vivero debe ser una olla a presión que sorprenda al Logroñés, último obstáculo en la Copa del Rey antes de entrar en un sorteo que puede deparar una bomba, no únicamente para la entidad blanquinegra, sino para la ciudad. Los equipos de competición europea de Primera División se cruzan con los supervivientes de Segunda B y Tercera -el Portugalete- y el Badajoz quiere ser invitado a la fiesta.
Desde todos los estamentos del club son conscientes de lo que eso supondría, por lo que en las últimas horas han sido repetidas las llamadas a la afición tanto desde el vestuario como desde las oficinas. Así, Adolfo decía en la previa del derbi ante el Extremadura que su principal preocupación con vistas a la Copa era que la afición respondiera al esfuerzo de la plantilla por tener que acoplarse a dos choques por semana.
Aunque ya la invocaba hace días, el turno ayer fue para Carlos Uriarte, la voz de la nueva propiedad. El directivo puede lograr en algo más de un año que un equipo 'galáctico' como el Madrid o el Barcelona esté en el horizonte blanquinegro. Sólo falta un buen partido ante el Logroñés y un golpe de suerte en el sorteo. Uriarte quiere que la ciudad sienta que el miércoles «se juega algo más que un partido. Que los jugadores se vean arropados por la afición porque tenemos una oportunidad de esas que se repiten poco, tanto para nosotros como para la ciudad. Que ocurra lo que ocurre en San Mamés, en Cádiz o Oviedo cuando hay partidos de éstos». Una importancia que trasciende de lo deportivo a lo social, de lo local a planetario, porque «hoy en día con las televisiones un partido del Barcelona o el Madrid llega a todo el mundo».
Los abonados, gratis
El club ha aprobado que los abonados tengan entrada gratuita. Para el resto, 30 euros en Palco vip, 25 en Tribuna, 20 en Preferencia y 15 en fondo. Merece la pena.
















