Este Badajoz es de otra liga
El Badajoz suele regar el césped del Nuevo Vivero unos minutos antes de sus encuentros. Ayer apuró tanto que el árbitro no podía pitar el inicio del choque y hubo que aguardar algún minuto. Valió la pena. Quizá esa espera puso nerviosos a unos y tranquilizó a otros. Desde aquel pitido hasta el minuto 29, nada menos que cinco goles para las arcas locales y la sensación de que el partido era tan desigual que parecía de ligas distintas. Chamorro, inspiradísimo en el juego aéreo, cerró la contienda en diez minutos en los que La Estrella seguía en el vestuario. Y como nadie bajó a avisarles de que el choque estaba en marcha y siguieron dormidos, antes de la media hora el marcador recogía una 'manita'.
El Badajoz salió en tromba pensando que podría haber más dificultades y con el paso del tiempo se dio cuenta de que sólo le esperaba un día más en la oficina. Sobre un campo muy irregular por las últimas heladas, los de Adolfo orquestaron una exhibición de juego en la primera mitad que evidenció la superioridad de su equipo esta temporada.
La primera alegría no se hizo esperar. En el minuto 5, un saque de falta desde la derecha de Rubi deambula por el área santeña sin que ningún defensa la toque. Sí lo hicieron tres blanquinegros, el último de ellos Chamorro para empujarla a la red. Casi sin tiempo para apuntar el gol y las primeras impresiones del partido se repetiría la historia. Nueva falta botada por Rubi y Chamorro, inexplicablemente libre de marca, cabecea con potencia y colocación para el 2-0. Inapelable testarazo de un central con mucho olfato en esta suerte del fútbol.
La Estrella apenas asomaba. Y si lo hizo mal arriba, atrás fue desastroso. En el 19, nuevo episodio de la fiesta blanquinegra. Penalti infantil de Matamoros a un Tete al que se le escapaba el balón y de haberlo cazado sería con su pierna menos buena. El especialista Rubi lo ejecutó con maestría. Raso y colocado. Fácil para él.
El show debe continuar
Otro equipo pensaría que el 3-0 ya era renta suficiente y se hubiera echado una siesta. El Badajoz no lo hizo, al menos en la primera mitad. Continuó el acoso a la portería contraria, practicó la verticalidad y el juego por banda, mientras que Aranda, Toni y Scalisse no veían el balón. Dos minutos después del penalti, Cajoto inventa un pase que firmaría Xavi y que Toni, fiel a su estilo, no desaprovecha. Al revés, prolonga la belleza de la jugada con un regate que mandó al suelo a Ismael para depositarla cómodamente en las mallas. Buen tanto y 4-0 que provoca la locura de la hinchada. Los de Moisés Rodríguez, hundidos, no hacían ni faltas.
En el 39 Toni devolvería el favor. No a Cajoto pero sí a Pichi, que firmaba el 5-0 para continuar el show. en menos de media hora, cinco goles que pudieron ser más antes del descanso si Toni, Sandro y Grillé aciertan en sus ocasiones. El lateral izquierdo pacense fue el que más cerca estuvo, pero el balón dio en el larguero.
Tras el descanso, lógico con el 5-0, el ritmo decayó. El Badajoz lo siguió intentando pero con ciertas dosis de relajación e imprecisiones en los ataques. Aún así, Etamané dispuso de varias ocasiones para aumentar la cuenta. Pero el camerunés a veces fallaba lo más sencillo. Alex Herrera, que se había caído del once, entró por Pichi, que tuvo un estreno mermado por sus problemas de tobillo. Adolfo espera mucho de él.
Otro que se estrenaba en el feudo pacense es Marcos Guerrero, que viene para apuntalar la zaga. En otra diablura de Toni -esta vez actuando como extremo izquierdo- el refuerzo aprovecha el centro del goleador para marcar el sexto. Los dos debutantes marcaron en el Nuevo Vivero, pero quien de verdad marca diferencias es este Badajoz, que parece de otra liga.
















