Moscú se prepara para una invasión británica
La peor pesadilla de las autoridades moscovitas se ha hecho realidad con la eliminación del equipo español e, irremediablemente, 42.000 aficionados ingleses tomarán la capital rusa en vísperas de la gran final.
La UEFA ha adelantado que repartirá 21.000 entradas entre las hinchadas de cada uno de los finalistas y 6.000 entre los seguidores rusos.
Las cosas se complicarían aún más si fuera el Liverpool el que consiguiera esta noche el billete para Moscú, debido a la histórica enemistad entre su afición y la del Manchester.
Como era de esperar, la seguridad será la prioridad número uno: patrullas policiales vigilarán con especial atención aeropuertos hoteles, calles comerciales y zonas de bares, para prevenir brotes de violencia.
"La policía reaccionará adecuadamente a las acciones de los aficionados", aseguró el general Viacheslav Kozlov, subjefe del ministerio del Interior de Moscú.
El funcionario advirtió de que la policía tratará con severidad a los hinchas violentos y respetuosamente al resto de seguidores.
Las autoridades locales temen enfrentamientos entre ambas aficiones, pero especialmente entre los seguidores ingleses y los violentos ultranacionalistas rusos, muy activos en los últimos años.
Varios seguidores ingleses ya tuvieron que ser hospitalizados después de ser agredidos por extremistas rusos tras el partido de clasificación para la Eurocopa que enfrentó en Moscú a Rusia e Inglaterra (2-1) en octubre pasado.
En cuanto a las plazas hoteleras, según la prensa británica, éstas son insuficientes y se cuentan entre las más caras del mundo.
Como consecuencia, Moscú podría verse inundada durante la noche por miles de hinchas con unas copas de más y ningún sitio donde dormir.
En cambio, el vicepresidente del comité organizador de la final, Valeri Vinogradov, negó tajantemente que pueda haber problemas para hospedar a todos los hinchas que pasarán al menos una noche en la ciudad.
"Al principio de la competición, ocho equipos reservaron habitaciones en hoteles de Moscú. Ahora sólo quedan dos, por lo que casi todas las plazas reservadas quedarán libres", dijo, citado por la agencia Interfax.
Además, añadió, "la mayoría de aficionados ingleses no necesitarán hotel, ya que desembarcarán por la mañana y abandonarán Moscú al término del encuentro".
"Todos los problemas de organización de la final de la Liga de Campeones han sido solventados. Puedo asegurar que el 21 de mayo en Moscú habrá una auténtica fiesta del fútbol", aseguró a su vez Yuri Luzhkov, alcalde de Moscú.
Por otra parte, siguiendo las recomendaciones del presidente de la UEFA, Michel Platini, Rusia facilitará la obtención de visados a los seguidores ingleses.
En todo caso, la Cancillería rusa negó que los aficionados no vayan a necesitar visado para viajar a Moscú, como aseguró ayer Luzhkov.
"La embajada rusa en Londres expedirá visados a los que presenten el pasaporte, una copia de la entrada para la final y rellenen el formulario", informó hoy el ministerio de Exteriores ruso en un comunicado.
En caso de que sea el Chelsea el que se clasifique para la final, el equipo londinense partiría con ventaja, ya que su presidente es el multimillonario ruso Román Abramóvich, y cuenta con muchos seguidores en este país.
El estadio olímpico Luzhnikí, fundado en 1956, es uno de los pocos estadios de Europa que utilizan hierba artificial (colocada en 2002 para contrarrestar los efectos del invierno), aunque para la final se podrá césped natural.
En 1980, este estadio acogió la ceremonia de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos de Moscú y, en 1999, la final de la Copa de la UEFA entre el Parma y el Olympique de Marsella, que concluyó con victoria italiana por 3-0.


















