La derrota ante el Murcia desencadena la peor crisis de la temporada
Pese a que el juego permite albergar alguna esperanza, pues genera continuas llegadas al área contraria, la nulidad ofensiva amarilla impide sacar rédito del esquema que plantea el técnico Javier Vidales, siempre orientado a maniobrar cerca de la portería del adversario.
"Me sobra fuerzas y motivos para seguir", exponía Vidales al término del citado encuentro, sin poder disimular la decepción de este nuevo tropiezo y después de haber mantenido una reunión en el vestuario con toda la plantilla y el presidente, síntoma inequívoco de que urgen cambios.
Miguel Ángel Ramírez, máximo mandatario de la entidad insular, descartó un nuevo cambio en el banquillo -el pasado 3 de diciembre fue despedido Juan Manuel Rodríguez- y encajó el descontento general.
"Respetamos a nuestro público pero las decisiones las tenemos que tomar en el Consejo de administración, y por y para el bien de la Unión deportiva. Y si mantenemos la confianza en Vidales y la plantilla es porque entendemos que es lo mejor", aseveró.
Con todo, cobra tintes dramáticos la visita del próximo sábado a Alicante para medir fuerzas al Hércules, pues, sin margen ya de error, un nuevo tropiezo amenazaría casi de manera definitiva la estabilidad del proyecto.
















