En Lucena logró una salvación imposible en tres partidos
Moisés Arteaga no para de repetir que la situación no es tan grave. «El motivo de mi cese es buscar un revulsivo para ese cambio de resultados, aunque pienso que no eran tan malos». En parte no le falta razón. Los tres puntos del descenso con los que Alberto Monteagudo se encuentra de margen conceden a la situación menos dramatismo para el milagro que protagonizó en el Lucena. En la 2008-09 cogió las riendas del equipo cordobés a tres jornadas del final, en puestos de descenso y a seis puntos de la salvación. Lo que parecía un imposible lo convirtió en realidad. Ganó dos partidos (0-3 al Granada 74 y 4-0 al Portuense) y empató el último (2-2 con el Conquense). Se ganó la renovación y la siguiente campaña acabó sexto.
















