El Mérida no pudo continuar su andadura en la Copa del
Rey tras ser eliminado a manos del Alcoyano en la tercera ronda del
torneo. Los visitantes fueron superiores en líneas generales y
demostraron tener más pegada en ataque, algo decisivo en este tipo de
eliminatorias en las que todo se decide a cara o cruz en un único
partido. Será el Alcoyano, por tanto, el que esté en el bombo mañana en
un sorteo en el que ya entrarán los clubes de Primera División y en el
que se jugará, por primera vez desde que diese comienzo el torneo, a
ida y vuelta.
El Mérida se plantó en la tercera ronda de la
competición copera tras haber eliminado al Reus en un intenso partido
eliminatorio que se dirimió desde los once metros en la tanda de
penaltis. Menos problemas tuvo su rival, el Alcoyano, para superar al
Villajoyosa, al que derrotó 2-0. En un duelo ante uno de los gallitos
de la Segunda división B, el Alcoyano, los pupilos de Bernardo Plaza
besaron la lona ante un rival de rango superior al que le costó
detonar, justo es narrarlo, pero que cuando hizo diana, mandó a las
trincheras futbolísticas a un Mérida que tuvo sus minutos de euforia
tras acortar distancias Juan Jesús pasada la media hora de juego.
Nada más saltar al campo ambos se palparon los huesos,
la piel y el espíritu en el envite. En la lucha pugilística inicial el
primero en enseñar los puños sería el equipo de Bernardo Plaza en una
internada del capitán Copito, pero su centro casi desde el banderín del
córner se perdía en las musarañas. No tardaría en poner las cartas
sobre el tapete el conjunto de Alcoy por mediación de un ojo y piernas
avizor Luis Gil que a punto sacaba o ro negro. Ràpidamente quedó
patente que, pese a las ganas del conjunto emeritense, el que tiene
fincas, escudo y linaje es el Alcoyano y no tardaría en exhibirlo en el
césped. El primer aviso llegaría en el minuto 10 a cargo del capitán
visitante Fernando Martín que, a la salida de un córner botado por
Alcolea, mandaba un misil desde la frontal del área que repelía el
travesaño y besaba la línea de gol local. El susto en las entrañas de
la coral romana y Bernardo Plaza que optaba por retrasar a su
hombre-gol Copito para reforzar un poco más la línea medular. El
Alcoyano replegaba sus alas mientras el Mérida sacaba la escoba para
barrer el dominio rojillo. Sería Juan Jesús el que, tras un error
defensivo visitante, pondría el ¡uy! en la grada con un obús que se
estrellaba en la madera. Sin apenas tiempo de reponerse del susto, el
conjunto alicantino obtendría jugo en el marcador. Juanito Ufarte se
corría su particular maratón por la banda derecha y su correo firme y
determinado y, lo que es más importante, convencido, como el del
célebre zar ruso obtuvo respuesta en un Carpio que batía a Ortiz. Era
la primera piedra del ataúd para un voluntarioso Mérida pero el
Alcoyano es un equipo de armas tomar y tres minutos más tarde mandaba a
la lona a su rival. Víctor Curto lanzaba un proyectil que sorprendía a
Ortiz. Apaga y vámonos Mérida.
Dice un refrán que no hay que vender la piel del oso
antes de cazarla y el Mérida tiró de pulmones que no de lucidez en las
botas de sus chicos a por la quimera de las tablas. Dicho y hecho y
Juan Jesús, inmaculado, rompía el fuera de juego al borde del área y su
disparo cruzado redundaba en el estrechamiento en el electrónico. Se
enganchaba el Mérida al duelo y tras unos minutos de asueto
futbolístico, el jarro de agua fría llegaría el tercer y definitivo
tanto, el cadalso para el Mérida.
Idénticos luchadores saldrían en el segundo acto. El
Mérida salió tocado moralmente y con pocos redaños para intentar la
remontada. Al Alcoyano le vendría de perlas ya que se limitaría a vivir
de las rentas. Los hombres de Plaza jugaban con más corazón que sesos y
pensar en la remontada era pura utopía. Salvo un susto de Copito que
casi sorprendía a Maestro, nada digno que llevarse a los ojos.
El duelo entraba en los brazos de Morfeo y para colmo de
males, ni la expulsión del visitante Alcolea espoleaba al Mérida. Plaza
daba entrada al vertical Cassiano en busca de la épica. Pero los
milagros están para las películas y aún pudo llegar el cuarto para la
armada rojilla con la firma de un Adriá que en el min. 89 obligaba a
lucirse al meta local.