Meca lo logra a trancas y barrancas
David Meca poseía el record de la travesía desde el año 2000, con un tiempo de 2 horas y 29 minutos, sin embargo este nuevo reto suponía realizar el recorrido tres veces, contra el tiempo, la distancia, el frío y la mala mar. Ninguna de ellas ha podido con el de Sabadell, que en su intensa carrera por romper barreras, ha vuelto a demostrar que la superación es su razón de ser.
Se lanzaba a las aguas del estrecho el nadador español a las 09:00 horas de la mañana, rodeado de numerosos aficionados y medios de comunicación y seguido por una embarcación de la Cruz Roja.
David Meca marcó un buen ritmo desde el principio y fue dosificando sus fuerzas en los puntos de avituallamiento, durante las primeras horas la corriente fue estable y existía poca marejada. El viento todavía no había hecho su aparición.
El punto kilómetrico número 25 de la travesía marcó el comienzo del mal tiempo y en consecuencia las primeras complicaciones, el fuerte viento y una mala mar colocaron olas de dos metros de altura en el camino del nadador español.
David Meca vivió entonces los primeros vómitos y mareos y necesito la asistencia del médico que se mostraba preocupado por la salud del nadador. Con largas brazadas y mucha constancia la situación se normalizó y Meca volvió a coger el ritmo y a olvidar sus problemas.
El nadador español terminaba la segunda vuelta y enfilaba rumbo a Ceuta, al mismo tiempo el mal tiempo empezaba a afectar a las embarcaciones de apoyo, olas de más de dos metros pasaban por encima de la embarcación y esta tenía que regresar a Ceuta para garantizar la seguridad de los tripulantes.
David Meca llegó al último tramo con exactitud suiza, sin embargo el oleaje y las mareas volvían a estar en su contra lo que implicaba nuevas dificultades. Tal y como estaba previsto el último tramo de la travesía sería lo más duro.
Fue entonces cuando aparecieron los calambres, el veterano nadador daba síntomas de extenuación y desde la zodiac sus colaboradores, entre los que se encontraba su padre, le instaban a abandonar. A escasos tres kilómetros todo parecía acabado, pero David Meca se negó a abandonar. Las brazadas del campeón español eran lentas y desesperadas, pero una vez más el pundonor le llevó a la bocanada del puerto de Ceuta, donde una multitud enloquecida jadeaba su nombre.
















