Dos puntos menos en un final loco
Arteaga se decidió por dejar a Curro en el banquillo y no lo llamaría hasta el minuto 74. Era una de las pocas dudas de su 'once'. No quiso tocar lo que estaba funcionando dada la buena racha albinegra. De hecho, siguió confiando en Álex Herrera en el lateral derecho pese al regreso de Ibón. Durán permanecía en la medular junto a Parada y por arriba los habituales.
Desde el primer minuto se pudo comprobar que sería un partido complicado. El Melilla, bien plantado en el campo, dio el primer susto de la mañana. Mahanan remató tan solo como mal. El Badajoz inició el choque sin grandes ideas, buscando unas vías de acceso que no encontraría hasta que Viyuela y Diego Torres tomaran más protagonismo. Fueron los mejores atacantes locales, acompañados por un muy participativo Nacho del Moral. Mientras la ofensiva empezaba a carburar, la defensa y la contención del mediocampo se iba imponiendo al rival, si bien Domingo cometió un par de gazapos que casi cuestan un disgusto.
En la primera parte reinó la igualdad. Parada se atrevió a subir cual delantero en algún lance pero no estuvo afortunado. La réplica la ponía el cuadro melillense a balón parado. Campillo ejecutaba correctamente una falta desde fuera del área que Camacho despejó de puños no sin problemas. Después lo intentaría Torres, que mediada la primera parte ya bajaba en numerosas ocasiones para ayudar en un toque de balón mermado con la pareja defensiva Durán-Parada.
Con el 0-0 se llegaría al descanso. Sensación de duelo intenso y de que el Badajoz daba la cara ante un adversario a respetar. Mismos protagonistas tras la reanudación, pero esta vez la puesta en escena blanquinegra mejoró a la de una hora antes. Muy pronto se vería probablemente la mejor jugada de la mañana. Enorme pase de Diego Torres hacia la carrera de Nacho del Moral, pero el extremo no acierta en el disparo cuando casi tenía un mano a mano.
El acoso pacense se estaba masticando, pese a que Velasco avisó con un tiro a la derecha de Camacho que fue contestado desde fuera del área por Torres. Más dominio local e incluso se pudo ver a algún futbolista norteafricano perdiendo tiempo. Buena señal. Los de Arteaga se hacían dueños de la cita sin que se tradujera en ventaja en el marcador. El Melilla se veía superado y retrocedía.
Tras el minuto 70 llegaron los cambios. El primero, Mesa por un Dani López secado por la zaga de Óscar Cano. El delantero ni siquiera tuvo tiempo de armar la pierna como otras veces. Y si nos referimos a piernas, eran las de Viyuela las que volvían loca a la defensa visitante, a la que puso en jaque continuamente hasta que obtuvo premio. Hubo que esperar hasta el minuto 79, cuando el carrilero fue avanzando metros hacia la portería sin que fuera tapado correctamente. Tanto que pisó área y batió a Doronsorro de tiro cruzado. 1-0 y la grada estalla de alegría.
Cuatro minutos antes Arteaga había llamado a Curro para que dispusiera de algunos minutos. Al capitán se le pudo ver poco entre tanto cambio e interrupciones de un árbitro que no estaba por la labor de dar continuidad al juego. Después entraría Villatoro por un Del Moral que se dejó la vida en el Nuevo Vivero.
La historia se repite
Como tantas otras veces ha sucedido en el pasado, el gol empequeñeció al Badajoz. Lejos de darle la cordura necesaria, el tanto le hizo perder los papeles en un ocaso de partido propio de una película de David Lynch. La ruptura de la pareja Durán-Parada y el cansancio acumulado ante tanto derroche físico también tuvieron que ver. Pero fue el propio Arteaga quien reconoció en la rueda de prensa que debió frenar a sus pupilos en la concepción de ganar jugando bien al fútbol. A veces hay que saber guardar la ropa y el Badajoz no lo hizo ayer. Se empeñó en nadar.
El Melilla lo vio y lo utilizó en beneficio propio hasta que en el 85 encontró el empate en un remate a bocajarro de Velasco tras un centro desde la izquierda que se paseó por el área de Camacho sin que nadie fuera capaz de mandarlo al limbo. Jarro de agua fría para todos que pudo ser helada pues la igualada dejó grogui algunos minutos al Badajoz. Hubo un par de sustos, uno de ellos del incorporado Aznar, que casi dan la vuelta por completo al electrónico. El partido estaba roto y los pacenses tuvieron los tres puntos en la cabeza de Mesa si no le birlan en el último suspiro el esférico.
Se pidió un penalti sobre Torres cuando el ariete encaraba la puerta. Tal vez, la forma de caer al suelo invita a pensar que no lo hubo. Y su ventaja sobre el defensa y que estaba muy cerca de disparar a placer invitan a pensar que sí. Tras la protesta, tablas en el Nuevo Vivero. El Badajoz permanece en el puesto 13 que superará si sigue jugando así.

















