En el Nuevo Vivero, el miedo escénico repercute no sólo
en el equipo visitante. También en su inquilino. Se trata de otra
versión de la expresión que acuñó Jorge Valdano. En ésta, el cuadro
local padece los males de querer agradar demasiado a su parroquia,
perdiendo así de vista lo verdaderamente importante: el marcador final.
Ayer le ocurrió al CD Badajoz y no es la primera vez. Incluso el propio
Adolfo Muñoz lo reconoce y adelanta que hablará con sus futbolistas
porque no se puede ir a la guerra solo.
El Santa Marta parecía el rival propicio para una tarde
de domingo con mucho viento y poca lluvia, al menos de goles. Pero el
colista no se arrugó. Cierto que se echó atrás y buscó la contra, pero
no le perdió la cara al partido ni cuando se quedó con nueve. El
Badajoz llegó en multitud de ocasiones, pero si la pelota no entra de
poco sirve. De todas formas, sería peor una crisis de juego que una de
acierto como la que padece el cuadro blanquinegro en su feudo en las
últimas semanas. Un penalti sobre Tete protestado por los de Juli Caro
fue la única vía para inclinar la balanza de un Badajoz que ha perdido
cierta chispa respecto al del arranque liguero.
Sin Toni ni Tete
Sorprendió de inicio Adolfo con un once en el que
faltaban Toni y Tete, éste último por una contractura que le impedía
jugar 90 minutos. La idea era no contar con él, pero el 0-0 frustró el
descanso del menudo extremo pacense. Portu ocupó el vacío del lateral
derecho y David Carmona sustituyó a Toni en la punta de lanza. Se movió
bien pero falló ocasiones en las que bastaba un simple golpeo. Sí
acertó en el penalti haciendo estéril la estirada de Montes.
El Badajoz volvió a salir algo frío. Con los minutos
llegaba y llegaba, pero sin dar un pase definitivo y sin remates
precisos. Si este equipo marcara en una cuarta parte de sus
aproximaciones golearía en cada compromiso. Las primeras ocasiones
locales las protagonizó Cajoto por la derecha. Alex lo intentaba sin
suerte por la izquierda y en la segunda parte jugó en el centro por
Ruby. Cubi se incorporó varias veces, especialmente a balón parado.
Cerca estuvo del golazo en un fuerte disparo desde fuera del área que
salió alto. La mejor jugada apareció en el 33, con un genial pase de
Carmona a Cajoto cuya volea casi ve las mallas. Eran los minutos buenos
del Badajoz. En el 40 Carmona echa fuera un balón de forma
inexplicable. Pasaba el tiempo y la impaciencia dominaba el ataque
local cuando el árbitro decretó el descanso.
La segunda parte comienza con más madera ofensiva del
Badajoz. Tete entra por Ruby, muy apagado en la primera mitad.
Mientras, el Santa Marta se estiraba algo más y tenía presencia en las
inmediaciones de Ímola. El primer susto lo dio Jesús con una buena
intervención del meta.
El Badajoz seguía volcado, quizá demasiado porque a
veces no se trata de acumular atacantes, sino de que haya más fluidez.
En el 55, otro cambio ofensivo. Toni por Portu. Pero el 0-0 manda y la
grada se impacienta ya que se esperaba otros guarismos. Peor se hubiera
puesto el partido si Gabri no la manda fuera después de un error de
bulto de Sandro.
Tete vio premiada su agresividad en el 64 con el penalti
de Mariano, que supuso el 1-0 de Carmona después de unos minutos de ira
de los jugadores del Santa Marta, que entendieron que Tete se había
tirado a la piscina. Poco después el Santa Marta se quedó con diez por
la expulsión de Joselino tras un agarrón junto a la línea del área.
Con uno más, el Badajoz repitió los mismos errores e
imprecisiones. Carmona desperdició otra oportunidad de cerrar un choque
descompensado nuevamente por el árbitro al enviar al vestuario a
Melitón, con doble amarilla. Pese a la superioridad numérica, el
marcador no se movería. Lo que sí se mueve es la tabla, donde el
Badajoz adelanta al Extremadura, aunque queda mucho trabajo.