El CD Badajoz tenía la fiesta preparada al milímetro.
Público en la grada, buen tiempo, esperanza en el ambiente con la
llegada de los nuevos propietarios y el reciente status de líder,
logrado con honor en Almendralejo. Pero no se le presentó el invitado
estrella: el gol. Lo intentó, puso el fútbol y dominó el juego; mérito
insuficiente ante un Valdelacalzada que impuso su férrea defensa para
maniatar cualquier intento serio de penetrar la red. Además, el partido
se complicó sobremanera con el tanto de Carrasco, digno de una
categoría superior. Un dudoso penalti permitió el empate, que no fue a
más porque los amarillos amarraron bien también con diez.
Desde el minuto uno se confirmaron las pretensiones de
uno y otro contendiente. El Valdelacalzada encerrado atrás, con dos
líneas de cuatro infranqueables y con un Badajoz que tenía la pelota
sin ocasionar daño a Jero. Alex Herrera entró bien por la izquierda, a
veces alternando con Tete, pero este trabajo nunca encontró recompensa.
Toni no tenía el día, si bien tampoco disfrutó de muchos balones con
los que sumar a su extensa lista de dianas. Por lo que pasaba en el
terreno de juego, pocos podían imaginar lo que sucedería en el minuto
32. Segundos después de una buena aproximación de Tete y Herrera que
casi culmina Toni en el área chica, Carrasco, que hasta entonces había
sido una isla, controla magistralmente un balón aéreo para rematar de
media volea un balón que Ímola no puede capturar. Un gran tanto.
Mazazo para la moral pacense, por las nubes en las
últimas semanas. La primera reacción fue de rabia. Un arma positiva si
se le añade cabeza, pero el Badajoz no la tuvo. No concretó sus
llegadas y algunos de sus futbolistas, como David Carmona o Ruby,
andaban algo perdidos.
La segunda parte asomaba parecidos ingredientes, con
algo más de agresividad en los locales y con falta de tino para marcar.
Adolfo arriesgó, dio entrada a Cajoto para jugar por detrás de Toni y
envió a la caseta a un defensa, Grillé.
Penalti y expulsión
El muro seguía insalvable hasta que Paloma Quintero, con
la aprobación de su auxiliar, dictamina un dudoso penalti por mano de
Pozo dentro del área del Valdelacalzada. Sin televisión que lo aclare
fue, cuanto menos, discutible. Para más castigo, expulsó con roja
directa a Lechón después del lío de protestas, confusión y
enfrentamiento entre jugadores. Era el minuto 60, faltaba mucho y la
hinchada presentía la culminación de una remontada que nunca llegaría.
El Badajoz, con uno más, se convirtió en un vendaval
sobre la meta de Jero, pero seguía faltando la necesaria claridad en el
área, o en su defecto, la suerte. Toni protagonizó varios disparos sin
excesivas consecuencias. Josete y Lolo Santos también los intentaban. Y
el último Gutiérrez, con un buen lanzamiento en el 92 por encima del
larguero. La guardia pretoriana tenía una pieza menos pero no sufría
excesivos agobios. Al final, empate que sabe a poco y liderato efímero
para los blanquinegros.