Víctor Fernández, en eurosport.yahoo.es
Tras una campaña en la que sorprendieron a propios y extraños gracias a su fútbol ofensivo y descarado, el Zaragoza afrontó el pasado verano con el deseo de formar una plantilla que les permitiese consolidarse en la zona alta de la Liga. Al buen equipo existente se incorporaron varios refuerzos que hacían que el conjunto aragonés iniciase la temporada como un serio aspirante a todo.
Por desgracia, el fútbol nos ha demostrado en numerosas ocasiones que es un deporte muy caprichoso y que se niega a seguir guiones preestablecidos. Desde las primeras jornadas quedó claro que el Zaragoza había perdido la frescura exhibida apenas unos meses antes. Se instaló en una dinámica negativa en la que la falta de resultados se convirtió en un mal endémico que terminó contagiando a todos los jugadores.
La salida de Víctor Fernández, mal visto por algunos sectores del entorno más cercano al club, supuso el inicio de una espiral vertiginosa en la que se sucedieron los acontecimientos. Garitano dejó el banquillo, sin apenas haberse sentado en él, argumentando los mismos motivos por los que su predecesor se vio obligado a despedirse casi con lágrimas en los ojos. Poco después, fue Jabo Irureta quien presentó la dimisión al no sentirse con fuerzas para sacar al equipo adelante. Manolo Villanova se convirtió en el recurso de emergencia, en el cuarto entrenador de la temporada.
Con tanta inestabilidad, no es raro que se haya llegado a una situación casi dramática. Uno de los conjuntos históricos del fútbol español afronta la última jornada del campeonato con la amenaza del descenso planeando sobre él. El Zaragoza podría volver a Segunda División, una categoría que abandonó en la temporada 2002-2003.
Pues sí, será una jornada llena de tensión, de angustia, de incertidumbre. Hay mucho en juego, el Zaragoza puede descender y eso va a provocar un estado de nerviosismo exagerado para todos.
Muchas circunstancias. No voy a entrar a profundizar en ellas pero creo que se han dado una serie de factores que no han ayudado a que el equipo tuviese una trayectoria más brillante. Es muy complicado soportar un año en el que un equipo ha tenido hasta cuatro entrenadores. Aunque tengo mi opinión, y no voy a hacerla pública, podría decir que han faltado las dosis de tranquilidad y coherencia que podrían haber evitar que se llegase a una situación tan comprometida.
El equipo ha tenido unas miras muy altas y puedo asegurarte que siempre ha luchado por repetir los éxitos logrados durante la campaña anterior, cuando se logró acceder a las competiciones europeas. El año pasado, cuando iniciamos este proyecto, el Zaragoza consiguió meterse en Copa de la UEFA siete temporadas después de la última participación. Todos coincidimos al señalar que el proyecto tenía muy buena pinta, lo que sucede es que cuando llegan los primeros reveses hay que tener paciencia y tranquilidad. Lo fundamental en los momentos complicados es mantener la cordura para hacerle ver a la gente que cambiar de objetivos no tiene por qué ser un trauma.
Sí, claro que sí. Me dolió porque la consideré injusta. Para mí fue una noticia muy dura ya que el equipo estaba asentado en la undécima posición y quedaba toda la segunda vuelta por disputar. Si en el Deportivo, Lendoiro se decidió a apostar por Lotina y darle continuidad pese a estar cerca de los puestos de descenso durante casi toda la primera vuelta, en el Zaragoza se apostó por una serie de cambio de entrenadores que no han tenido el efecto deseado.
Bueno, yo creo que en el club hay responsables, que hay profesionales y que serán ellos los que deberán sacar sus propias conclusiones una vez que termine la temporada. No voy a entrar a valorar esa cuestión
A lo largo de una temporada, las decisiones de los árbitros suelen repartirse en cuanto a aciertos y errores. Eso sí, si esta campaña hay un equipo que podría quejarse en este sentido es Osasuna. En el resto de los casos, creo que el balance estaría más o menos equilibrado.
Era un jugador más de la plantilla. No voy a entrar en análisis que, en estos momentos, no me corresponde hacer.
Como te he dicho antes, en el club hay responsables, que hay profesionales y que serán ellos los que deberán sacar sus propias conclusiones. Tendrán que ver en qué se ha acertado, en qué se ha fallado y qué ha motivado que se llegue a una situación tan delicada. Ellos tendrán que tomar las decisiones oportunas de cara al futuro, así que no voy a ser yo quien se inmiscuya en su trabajo.
Porque tienes que hacer un gran esfuerzo mental. Debes saber reaccionar a tiempo y cambiar el chip de los objetivos y las metas que te marcaste a principios de temporada. Eso puede provocar un desgaste y generar una sensación inconsciente de inferioridad con respecto a los rivales que luego hace que sea muy difícil afrontar con garantías los partidos.
No, desde luego. Va a ser un encuentro muy complicado y muy largo para todos, tanto jugadores, como técnicos y aficionados. Lo peor de todo es la sensación de no depender de uno mismo.
Nunca se sabe lo que puede ocurrir. El Zaragoza es el equipo de mi tierra, de mi ciudad y lo llevo en el corazón. Siempre le desearé lo mejor, con independencia de quien esté al frente del mismo.


















