El oro alienta la carrera por el número uno
El vigésimo aniversario del retorno del tenis a los Juegos Olímpicos contemplará, suceda lo que suceda en el Centro Olímpico de Tenis de Pekín, la investidura de Nadal. El balear ocupará el trono que ha hecho suyo el helvético durante 235 semanas ininterrumpidas. A lo largo de más de cuatro años.
La sospecha del ocaso amenaza a Federer, envuelto en una temporada discreta. Distante de la gloria de cursos pasados. Alumbrada sólo por los títulos de Estoril y Halle. Ningún grande. Ningún Masters Series. Escasa luz para acentuar el relumbrón de su historia, resumida en 55 éxitos, entre los que sobresalen los doce 'majors' logrados.
El suizo, de 27 años, emprende la que puede ser su última acometida olímpica con solvencia, en busca del oro que restaure su reputación competitiva y maquille el rumbo de un curso impropio de su historial. El ruso Dmitry Tursunov abrirá la tercera participación olímpica de Roger Federer, que se quedó a orillas del bronce en Sydney 2000 tras perder contra el francés Arnaud Di Pasquale y fue eliminado inesperadamente en la segunda ronda de Atenas 2004 por el checo Tomas Berdych.
Estreno de Nadal en los Juegos
Menos presión, necesidades y urgencias advierte Rafael Nadal en su puesta de largo olímpica. Asimilada su condición de número uno del mundo y a la espera de que el cierre de Pekín 2008 oficialice su coronación, el español recurre a argumentos distantes al del suizo para afrontar con solvencia su participación. Es el estreno individual del manacorí en unos Juegos. Acudió a Atenas 2004 para contribuir junto a Carlos Moyá en el torneo de dobles. Fue efímera su experiencia. Cayó en primera ronda.
Los principios olímpicos y la representación del país disparan las intenciones de Nadal, competidor por excelencia. Pendiente de su debut contra el italiano Potito Starace, sostiene sus aspiraciones en el prestigio de un torneo intermitente en el calendario más que en acentuar su condición de inminente número uno o para alimentar las cuentas de un ejercicio excelso. Solidificado por los siete títulos logrados. Incluido su cuarto Roland Garros o el de Wimbledon.
El resto de la "Armada" con opciones
A la expectativa está el resto que encabeza el serbio Novak Djokovic, que no ha terminado de justificar en esta temporada los augurios que despertó en el pasado. Ganador en Australia de su primer Grand Slam ha estado sometido por inesperados vaivenes.
Los españoles David Ferrer, Nicolás Almagro y Tommy Robredo esperan su ocasión con opciones similares a las de los argentinos David Nalbandián, Guillermo Cañas, Juan Mónaco y Agustín Calleri o los chilenos Fernando González y Nicolás Massú, sometidos aún por el eco en Atenas 2004, donde acapararon toda la gloria olímpica.
Competido cuadro femenino
Pekín 2008 también bendecirá el cambio de rumbo del tenis femenino. Jelena Jankovic empezará el torneo como la nueva reina de la raqueta tras la abdicación de su compatriota Ana Ivanovic, que debuta como olímpica, dominadora en las últimas semanas. Es parte de la lucha por la hegemonía mundial abierta entre las mujeres. Tras la retirada de la belga Justine Henin.
La ausencia por lesión de la rusa Maria Sharapova es un aliciente menos en un torneo que cuenta en Pekín con ocho de las nueve primeras del ránking. El retorno al tenis de la estadounidense Lindsay Davenport, campeona olímpica en Atlanta'96, resultó frustrado, ya que una lesión la dejó fuera del cuadro individual. Igual que sus compatriotas, las hermanas Venus y Serena Williams, o las otras rusas, Svetlana Kuznetsova, Elena Dementieva y Dinara Safina, que debuta como olímpica.
Anabel Medina, Carla Suárez y Nuria Llagostera, invitada por la organización, representan al tenis español en el cuadro individual. Aunque las aspiraciones miran hacia el dobles, donde están Llagostera con María José Sánchez y Medina con Virginia Ruano, que ya fue bronce en Atenas 2004, en compañía de Conchita Martínez.

















