Deferr: "El trabajo está hecho, pero queda pulir un par de detalles"
"Individualmente, si no gano una medalla no pasa nada. Ya tengo dos. Estar aquí ocho años después de la primera es un orgullo", destacó.
Deferr comentó que si llegase un oro en salto tendría un especial significado por ser el único gimnasta en conseguir tres consecutivos en el mismo aparato. "Pero si fuera en suelo, diría 'por fin, ya me lo merecía'", señaló.
Pese a que hoy completó "no un gran entrenamiento", lo atribuyó al cansancio y se mostró convencido de que los de Pekín serán "los mejores Juegos para España".
Rafael Martínez, quinto en Atenas y que aspira a quedar en un puesto similar, sin renunciar al podio en el concurso completo, estima que el chino Yang Wei, el japonés Hroyuki Tomita y el alemán Fabian Hambuechen son rivales "muy difíciles pero no imposibles", y él se incluye en un grupo de cinco que les siguen.
"En gimnasia todo es muy complejo. Los tres que he dicho llevan muchas más dificultades en sus ejercicios. Pero todos pueden fallar. Yo pienso en el diploma, aunque no descarto estar otra vez entre los cinco primeros o entre los tres mejores", afirmó.
Martínez aseguró que no tiene "nada de miedo" a los jueces.
Manuel Carballo, que al contrario que los anteriores debuta en los Juegos, ha recordado unas palabras de su hermano Jesús: "Ya me dijo él que aguantase hasta el final con tal de llegar a unos Juegos, y ha merecido la pena. Esto es distinto a todo".
Participar en una cita olímpica, consideró, "es una satisfacción permanente".
Sergio Muñoz, Iván San Miguel e Isaac Botella completan el equipo masculino español, que debutará el sábado en Pekín.








