España desborda alegría en el desfile
El desfile de los deportistas participantes siempre es un larga pero tradicional y emocionante ceremonia por la que muchos atletas suspiran poder participar algún día.
En medio de una brillante ceremonia plena de colorido, de movimiento de masas, casi once mil atletas cumplieron un sueño o lo repitieron con la aclamación de los 91.000 asistentes y la admiración, cuando no las lágrimas, de unos 4.000 millones de espectadores por televisión en los cinco continentes.
Con David Cal como abanderado, España apareció en el anillo olímpico a las 21.55 horas locales (3.55 en España) y fue una de las representaciones que más tardó en completar su vuelta al estadio.
Fotos, más fotos, saltos, saludos, alegría rebosando por todos los poros de la piel. Ellos de rojo, ellas de amarillo con bolso rojo, todos con sombrero, algo muy olímpico. Casi parecían la bandera nacional deslizándose por la pista de El Nido.
Pero si faltaba algo de desorden la presencia de la cámara de TVE acabó de romper la formación española. Todos quisieron salir en primer plano, saludar a mamá y a todos los amigos y seres queridos. El resultado fue un pequeño desmadre que frenó a las delegaciones que salieron tras la española.
Todos los atletas lo han destacado: "nunca había habido tan buen rollo entre todos desde Barcelona'92". Quizá sea un presagio, porque en Barcelona se rompieron todos los récords de medallas conseguidas. En Pekín aspiran a más.








