Usain Bolt aporta sangre nueva y arrasa a Estados Unidos
Tres medallas de oro y tres récords del mundo en una semana convierten a Bolt, "el Relámpago", en el gran triunfador del atletismo y, a juicio de Sebastian Coe, miembro del COI, el rey de los Juegos de Pekín, por delante, incluso, del estadounidense Michael Phelps, ganador de ocho medallas de oro en la piscina.
El jamaicano produjo el primer estruendo el segundo día del torneo, cuando bajó a 9.69 el récord mundial de 100 metros que él mismo tenía en 9.72. Cuatro días después, en la final de 200, acabó con el récord de Michael Johnson, procedente de Atlanta'96, al detener el crono en 19.30, y el día 22 remató su portentosa trayectoria en Pekín participando en el récord mundial de 4x100 logrado por el equipo de Jamaica (37.10).
Junto a su extremada competencia, Bolt llevó al estadio su alegría juvenil, alimentó las cámaras de televisión con gestos y pantomimas y pasó por el torneo como un huracán que barriño ambientes enrarecidos, aun a costa de recibir las críticas del presidente del COI, el belga Jacques Rogge, que no acertó a comprender que un joven de 21 años pudiera dar rienda a su alegría después de conseguir una medalla de oro con récord del mundo.
Cinco plusmarcas mundiales y 17 olímpicas ilustran el magnífico nivel que alcanzó el atletismo en Pekín. Además de los tres récords en los que intervino Bolt, la rusa Yelena Isinbáyeva logró su vigésimo cuarto de pértiga con 5,05 y su compatriota Gulnara Samitova-Galnina el de 3.000 m. obstáculos (8:58.81).
Dos atletas, los etíopes Kenenisa Bekele y Tirunesh Dibaba, lograron dobletes de fondo que andaban buscando desde hace años. Primero ganaron los 10.000 metros y después los 5.000, en ambos casos de forma incontestable.
A Estados Unidos le cupo la parte amarga del torneo. Aunque obtuvo el mayor número de medallas de oro (siete) y totales (23) no fue capaz de conseguir un solo título en velocidad, su especialidad más querida. Ni siquiera en relevos 4x100, hasta hace poco una prueba que dominaba a su antojo.
Jamaica fue un verdugo inmisericorde para Estados Unidos, y no solo porque Usain Bolt barrió de la pista a los velocistas norteamericanos. En la rama femenina también hubo humillación: triplete jamaicano en 100 (Shelly-Ann Fraser, Sherone Simpson, Kerron Stewart) y dos medallas -oro y bronce- en 200 con Veronica Campbell y Kerron Stewart. La estadounidense Allyson Félix, reina de los Mundiales de Osaka con sus tres medallas de oro un año antes, tuvo que conformase aquí con una de plata.
La IAAF destacó la universalidad adquirida por el atletismo en estos Juegos, donde 37 países han conseguido al menos una medalla mientras que equipos con solera como el de España se quedaron con las ganas de subir a un podio.
De los seis casos de dopaje en Pekín, dos proceden del atletismo: la ucraniana Lyudmila Blonska, que había conseguido medalla de plata en el heptatlon y será suspendida a perpetuidad por reincidente, y la griega Fani Halkia, que no pudo defender su título de 400 metros vallas.















