Unos fuegos artificiales "nunca antes vistos" culminarán un espectáculo despolitizado
Como es tradición, el secreto que los organizadores guardan con más celo es la identidad del último relevista de la antorcha, "un atleta chino seleccionado por sus logros olímpicos", y el encendido de la llama en el pebetero, "que será espectacular".
Con la máxima puntualidad comenzará la ceremonia a las 8 de la tarde del mes octavo de 2008, el número de la suerte en China, que será seguida en directo en el estadio del "nido del pájaro" por cerca de 100.000 personas.
El himno y la entrada de la bandera china será el punto de partida de la primera parte de la ceremonia, un espectáculo artístico de una hora en el que 15.000 actores y otros tantos estudiantes y militares compaginarán la cultura milenaria del país con la China moderna.
Otro de los momentos estelares será la presentación de la canción oficial de los Juegos, interpretada por el chino Liu Huan, un ídolo pop en China que logró el hito de ser número uno durante diez semanas consecutivas en las listas de éxito, y la consagrada cantante británica Sarah Brightman.
A continuación la aparición de los verdaderos protagonistas, los atletas en el desfile por países que tendrá la particularidad de que el orden será de acuerdo con el alfabeto chino, aunque conservando la tradición de que Grecia, cuna del olimpismo, será el primero en la parada y el anfitrión China el último.
Más de once mil deportistas de 205 países, tres más que en Atenas, desfilarán por la pista de atletismo del estadio olímpico en uno de los momentos siempre mágicos de la ceremonia.
De la algarabía de los deportistas se pasará a la calma y solemnidad de los discursos del presidente del BOCOG, Liu Qi, y del presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge. Inmediatamente después, el presidente de China, Hu Jintao, declarará inaugurados los Juegos de la XXIX Olimpiada.
El izado de la bandera olímpica, el juramento de los atletas y árbitros y la suelta de palomas precederán al encendido del pebetero con el último recorrido de la antorcha.
El fin de fiesta será el espectacular castillo de fuegos artificiales, "una fiesta visual y auditiva maravillosa en el país donde se inventaron", dijo Wang, quien añadió que se utilizarán las últimas tecnologías para asombrar a los asistentes y al mundo.
Wang quiso desligar cualquier connotación política en la ceremonia, cuando se le preguntó si habría alguna relación con el Tibet y Taipei, y también evitó confirmar si habrá alguna referencia al líder de la revolución Mao Zedong.















