Puerto pesquero, vivió de la pesca de la ballena. La llegada de la nobleza cambió los hábitos de la ciudad. Biarritz ha sido el centro de cita de la nobleza europea desde que en 1854 el emperador Napoleón III y su esposa compraron unas dunas frente al mar.
Biarritz ha sido el centro de
cita de la nobleza europea desde que en 1854 el emperador Napoleón III y su
esposa, la española Eugenia de Montijo compraron unas dunas frente al mar. Se
llamaban 'Lou Sablacat'. Construyeron un palacio inmenso en 1855 y lo
reformaron en 1867.
A la muerte de Napoleón la
emperatriz abandonó Biarritz y vendió la propiedad. Fue transformado en el
hotel-casino Palais en 1881. Se alza frente al mar y es de auténtico lujo T0034
559416400.
Con la avenida de La emperatriz
como guía podemos pasear por Biarritz a nuestro antojo. Las distancias son muy
pequeñas. La recomendación es caminar hacia al Esplanade du Phare, volver Hotel
du Palais y por la 'promenade' seguir hasta el Port des Pecheurs.
Fue construido el siglo pasado
para los pescadores de bajura, que lo mismo pescaban bonito, que sardinas. El
puerto es precioso y está rodeado de arrecifes. Actualmente es más utilizado
por los turistas, los aficionados a la mar, que los 'arrantzales'
profesionales.
Le Petit Train
Le Petit Train de Biarritz, es
decir el pequeño tren (guagua en canario), es la mejor manera de visitar la
villa marinera. Nos permite descubrir su lugares más famoso, la costa y nos
deja al pie de los museos. Nos permite un recorrido tranquilo entre la Grande Plage y la Cote des Basques.
Tiene siete paradas con doble
salida. La primera de Rocher de la
Vierge, donde se encuentra el museo del mar, y frente al
casino, en lo que se denomina Grande Plage. La subida al faro es optativa y se
puede realizar con grupos organizados. Información T0034 607971635. En
temporada de invierno funciona de 14.30 a 18. horas. La visita es de calidad y
merece la pena.
Los rusos de Biarritz
Biarritz es una caja de
sorpresas. Poca gente sabe que una de las comunidades que contribuyeron al auge
de la villa ballenera fueron los nobles rusos fueron invitados por la
emperatriz Eugenia a veranear. El príncipe Romanoff aseguraba que el océano le
recordaba al Mar Negro. La diáspora se incrementó tras 1917.
En 1890 se construyó una iglesia
ortodoxa, que aún está en activo, aunque su interior no está en el mejor de los
estados. El Pope ruso, recién llegado del este, intenta conglomerar a una
comunidad que se ha convertido en vasco-rusa debido a los matrimonios mixtos.
Pocos se acuerdan que el compositor Igor Stravinsky vivió en la villa entre
1921 y 1924. Hay una placa que recuerda el paso del músico.
Las numerosas playas entre Anglet y Biarritz
Las playas entre Anglet y
Biarritz se caracterizan por su arena, muy fina, y por las numerosas algas, que
confieren yodo a las aguas. Son salutíferas, palabra del siglo pasado, y muy
adecuada porque fueron descubiertas por la aristocracia rusa, española y
alemana.
Desde la desembocadura del Adour,
hasta los acantilados del cabo San Martín tenemos siete playas atrayentes. Las
más conocidas son La Barre,
Les Cavaliers, La Madrague,
Les Corsaires, Les Sables y VVF. Están perfectamente equipadas y cuentan con
buenos restaurantes, muy lejos de los 'txiringuitos' mediterráneos.
Biarritz cuenta con 3.800 metros de
arenales discontínuos. Tienen nombres tan atrayentes como Miramar, La Grande Plage, Le Port
Vieux, La Cote
des Basques, Marbella y Milady.
Hay que pasear por la ciudad para
bajar a cada una de las playas. Tienen resaca muy fuerte, agua purísima y
hacinamiento en verano. El 'bon savoir' de los franceses convierte los
problemas en un placer.Hay numerosos aficionados que se bañan en invierno para
prevenir problemas circulatorios.
SURF. Dos californianos de los
años 60
'Les rouleaux', es decir las olas
simétricas de Biarritz, fueron descubiertas por un par de 'hippies'
californianos en los años 60. Fue la primera vez que se vio una tabla de surf
en Europa. Las mejores de Mundaka (Vizcaya), que vienen de izquierdas y están
en la ría.