Isabel II inaugurará el 27 de julio la tercera cita olímpica que se celebrará en la capital británica
Este miércoles, 18 de abril, el reloj gigante de
Trafalgar Square marcará que faltan 100 días para que la reina Isabel II
inaugure los Juegos Olímpicos de Londres, cuya preparación se ha
llevado a cabo sin obstáculos, aunque deberán afrontar los retos del
transporte y
la seguridad.
La capital británica se convertirá del 27 a julio al 12 de agosto en la
primera ciudad que organiza tres Juegos Olímpicos modernos, después de
haber albergado las ediciones de 1908 y 1948. Los últimos, hace 64 años,
tras la interrupción forzada de la Segunda Guerra Mundial, fueron los
«Juegos de la austeridad». Los deportistas dormían en barracones
militares o en residencias universitarias.
Tras la crisis, el ajuste vuelve a estar de actualidad en
2012. Sin embargo, los Juegos de Londres, con un presupuesto de 9.300
millones de libras (11.200 millones de euros) no se quedarán a la zaga
tras la cita colosal de Pekín, destinada a consolidar la potencia de
China. «No nos presentamos como una superpotencia», señaló el secretario
de Estado para el Deporte, Hugh Robertson.
Aunque no habrá gigantismo, el primer ministro David Cameron promete no decepcionar con un nuevo «mayor espectáculo del mundo»,
destinado a mostrar «lo mejor del Reino Unido».
Por ello se le encargó la mediática ceremonia de apertura en el estadio
con capacidad para 80.000 personas a Danny Boyle, el director de la
película 'Slumdog Millionaire', ganadora de ocho Oscar. Entrarán en liza
entonces los alrededor de 10.500 deportistas originarios de 204 países,
incluido China, que sueña con repetir el triunfo inédito de hace cuatro
años en el medallero. El cartel estará encabezado por las dos grandes
estrellas de Pekín, el velocista jamaicano Usain 'relámpago' Bolt,
campeón olímpico de 100 y 200 metros lisos, y el nadador estadounidense
Michael Phelps, que acumula 14 oros olímpicos, ocho de ellos
conquistados en una hazaña sin precedentes en 2008.
Londres querría ganar otra medalla, la del «desarrollo
sostenible». Para el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI),
Jacques Rogge, la capital británica es ya un «modelo» para ediciones
futuras. Algunas de las instalaciones construidas en una antigua zona
industrial descontaminada en el este de Londres serán conservadas, como
el velódromo, donde los británicos esperan brillar este verano. Otras
serán reconfiguradas con menor capacidad para una utilización
postolímpica, como el gran estadio o la piscina diseñada por la
arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid, que perderá dos alas al convertirse
en municipal. El resto será desmontado y revendido, como el pabellón de
baloncesto.
Dos grandes incógnitas
El East End, que durante mucho tiempo fue sinónimo de
abandono, conservará como legado la estación supermoderna de Stratford,
la Villa Olímpica reconvertida en viviendas y zonas verdes en las
riberas del río Lee. Quedan sin embargo dos incógnitas importantes: la
capacidad para comunicar 13 sedes diseminadas por una ciudad saturada en
la que los desplazamientos son tan rápidos como en el tiempo de los
carruajes, y la seguridad, 40 años después de la sangrienta toma de
rehenes durante los Juegos de Múnich.
En el primer caso se han invertido 6.500 millones de libras para modernizar
la red de transporte público,
que incluye el metro más antiguo del mundo, y se habilitarán 48
kilómetros de carriles especiales en las calles para la familia
olímpica. El comité organizador, el LOCOG, anima también a los
londinenses a teletrabajar desde sus casas y a evitar las horas punta.
Respecto a la seguridad, más de 40.000 soldados, policías y guardias
privados contribuirán a una movilización «sin precedentes en el Reino
Unido en periodo de paz», según Cameron. Se produce en la estela de los
atentados suicidas que causaron 52 muertos en la capital el 7 de julio
de 2005, al día siguiente de la designación de Londres como sede de los
Juegos.
«Son unos Juegos Olímpicos. Se llevarán a cabo en
Londres, no en una ciudad en estado de sitio. Vamos que tener que
encontrar un equilibrio», explicó a la agencia France Press Sebastian
Coe, presidente del LOCOG. Mientras tanto, se han llevado a cabo
ejercicios para hacer frente a todo tipo de eventualidades, como
accidentes, disturbios y atentados terroristas.
La Policía pretende evitar también la intromisión de
'streakers', esos espontáneos que irrumpen desnudos en medio de un
espectáculo, y para mantener el orden ha cerrado discretamente unos 80
burdeles en el este de la capital, según la prensa británica.