La profecía de Arrese
Para entonces, Rafael Nadal ya había sido, de su mano, el héroe de Sevilla. El arma secreta que impulsó al tenis español hacia su segunda Copa Davis. Pero en ese duelo ante Eslovaquia quedó reducido a la simbólica aportación para el partido de dobles. Con Albert Costa.
Cierto es que el mallorquín apuntaba. Su explosión llegó unos meses antes. Cuando Juan Avendaño y Jordi Arrese recurrieron al joven Nadal para superar a Estados Unidos en Sevilla. En detrimento de Juan Carlos Ferrero, héroe de la conquista de la primera Ensaladera de Plata, en Barcelona, frente Australia.
Aquél 4 de marzo del 2005, con Bratislava nevada, Rafael Nadal estaba fijado como número 31 del ránking. Comenzó el curso en el 50. Llegó desde Brasil. Con calor. Con el título de Costa do Sauipe bajo el brazo. El segundo entonces de su historial tras el conquistado en Sopot en el 2004.
Los capitanes españoles tiraron de Feliciano López y Fernando Verdasco para los encuentros individuales ante Karol Beck y Dominik Hrbaty. Nadal y Albert Costa sólo jugaron el dobles. El resultado fue un desastre y enviaron a España a la lucha por la permanencia.
El lunes siguiente Nadal aparecería como el 30 del mundo. Distante aún de las alturas por las que se ha manejado después.
Desde esas instancias, Arrese aventuró con firmeza ese número uno del mundo. Aunque el argumento fue contra su decisión. "Será número uno del mundo. Este chaval será el mejor", advirtió en pleno apogeo de Roger Federer en el circuito.
Arrese perdió el oro olímpico de Barcelona, su ciudad, ante el suizo Marc Rosset. Ese encuentro, dramático, aún es constatado como el más largo de la historia de los Juegos. Con una lucha que superó las cinco horas (7-6 (7-2), 6-4, 3-6, 4-6, 8-6).
Llegó a ser el 23 del mundo. Su mejor ránking. El puesto que pasó por encima Nadal, dos semanas después de aquella cita de Bratislava. Después Nadal fue quinto hasta que el 25 de julio de aquél año, el 2005, irrumpió en el dos del mundo. Que abandona hoy para instalarse en la cima del circuito.
















