¡La Ensaladera es española!
El triunfo de España quedó sellado con el triunfo de Verdasco en el cuarto partido de la final por 6-3, 6-7 (3), 4-6, 6-3 y 6-1.
Mientras Verdasco, aun habiendo trabajado con gran intensidad a lo largo del encuentro llegó al quinto set en buenas condiciones físicas, Acasuso acusó demasiado su tremendo esfuerzo, hasta el punto de que al término del cuarto set tuvo que ser asistido con problemas en la zona abdominal.
Lo de España, su conquista, fue como una especie de milagro, porque antes de la final las apuestas le eran desfavorables. Muy pocos confiaban en un equipo hispano mermado por la baja de Rafael Nadal. El mallorquín, que este domingo lanzó a través de la televisión algunos mensajes a sus compañeros de selección, era de los convencidos de que Argentina sería derrotada. Lo curioso es que el conjunto sudamericano tuvo la suerte de espaldas con la lesión de su primera raqueta, Juan Martín del Potro. A última hora intentaron ponerlo a punto, pero fue descartada la opción de infiltrarlo. Su ausencia, qué duda cabe, perjudicó notablemente a los albicelestes.
Las lágrimas de José Acasuso tras registrarse el triunfo de España hicieron recordar a las que hace un par de años soltó al perder con Marat Safin en el enfrentamiento Rusia-Argentina.
Acasuso demostró no estar en forma. Lleva semanas sin jugar y fue alineado por causas de fuerza mayor. Ante Verdasco ofreció severos altibajos. Junto a un revés infantil, más propio de un jugador de club, que de una selección nacional, sus tiros largos carecieron de precisión.
España coronó su objetivo tras superar una serie de adversidades y por ello tiene más méritos, si cabe, su conquista de la Ensaladera de Plata por tercera vez, tras los triunfos alcanzados en Barcelona (2000) y Sevilla (2004). En esta ocasión, sin embargo, el título fue conseguido a domicilio y en un ambiente de bronca casi constante, aunque en el fondo sin muy mala intención. Los espectadores argentinos pretendían transmitir el nerviosismo a los españoles y lo lograron en el partido de dobles contra Verdasco. También lo intentaron en el duelo frente a José Acasuso, pero sin pasarse, porque a fin de cuentas el marcador les estaba dando un respiro casi total.
Respondió como nunca
De nuevo la Copa Davis, su final, se convirtió en un centro de máxima emoción. Fue otra jornada de sufrimientos. Por los jugadores y por el público. Acasuso, que terminó sin el menor asomo de fuerza física por su gran consumo de energías, reflejó un revés tan cristalino que se rompió con harta frecuencia. Lo raro es que el capitán español no haya transmitido esa curiosidad a Verdasco, porque el caso es que cada vez que el madrileño enviaba la bola al revés de su rival, casi indefectiblemente provocaba su error.
Fernando Verdasco se confirmó como primera figura. Actualmente es el número 16 del ranking mundial, lo que revela su notable progresión. Al sudamericano Acasuso lo llevó frecuentemente por la calle de la amargura, haciéndole correr de un lado a otro de la pista. Verdasco respondió como nunca y sus tiros cruzados le ayudaron a doblegar los intentos de su adversario. Fue Acasuso superior en el saque. Logró 10 puntos de servicio directo. En dobles faltas se pasó el español, con un total de nueve, y llegó a causar la alarma de sus compañeros de selección. Afortunadamente, fue afirmándose con el servicio hasta realizarlo con más efectividad.
El programa de la última jornada sufrió una transformación completa. Iban a tener que jugar Juan Martín del Potro y David Ferrer, los respectivos números uno de Argentina y España y, sin embargo, el partido lo disputaron José Acasuso y Fernando Verdasco.
Aunque el orden de juego había previsto un encuentro de cierre de la final entre Feliciano López y David Nabaldián, se acordó cancelar el enfrentamiento, que en realidad no tenía mayor significación.













