Djokovic se hace 'grande' en Australia
Acalambrado desde el comienzo del tercer set, y después de recibir
masaje en el muslo izquierdo, Djokovic fue capaz de sacar el partido
adelante, y alzar los brazos después de tres horas y seis minutos de
lucha. Un triunfo que le sirve para mantenerse tercero del mundo,
recortar diferencias y situarse con 5.165 puntos en la lista mundial, a
815 del español Rafael Nadal y a 1.465 del suizo Roger Federer.
Tsonga luchó con una solidez impropia de su primera final de un Grand
Slam. No logró la victoria, pero al ganar un set impidió que Djokovic
acabase el torneo imbatido, y que se diera la posibilidad de que tanto
la ganadora femenina, la rusa Maria Sharapova, como el ganador
masculino coincidieran en su triunfo sin ceder un parcial, hecho que
todavía no ha sucedido en toda la historia del Grand Slam.
El
cantante Sting y sus compañeros del grupo Police, que el sábado
actuaron en el Melbourne Cricket Ground, al lado mismo de Melbourne
Park, presenciaron el partido en las gradas. Los padres de Tsonga,
Didier y Evelyn, también llegaron a tiempo desde Francia por la mañana
para animar al primer francés que disputaba la final en Melbourne desde
Arnaud Clement en 2001, pero no pudieron celebrarlo como les hubiera
gustado.
En su primera cita con la historia Tsonga salió algo
aturdido. Entró a la pista dando saltos, casi bailando, y se dio cuenta
de que tenía el pantalón corto desatado cuando el juez árbitro de la
contienda, el portugués Carlos Ramos, lanzaba la moneda al aire para
determinar el saque.
Numerosas banderas francesas poblaban la
Rod Laver Arena, y el público se decantó desde el principio por el
jugador francés, animado incesantemente por un grupo de aficionados con
la cabeza pintada con los colores de Francia, que se situó muy cerca
del banquillo de los familiares de Djokovic.
Tsonga, el último
de los 16 franceses que entraron en el cuadro, jugó un gran encuentro,
logró 15 saques directos y acabó el torneo con 100, el más efectivo en
este aspecto de todos los competidores (Federer fue segundo con 91),
pero no supo aprovechar un punto de rotura en el undécimo juego del
cuarto set y luego se desmoronó en el desempate al cometer su segunda
doble falta. Finalmente no peleó ni se centró en el primero de los
cuatro puntos de partido que "Nole" dispuso y envió su derecha fuera.
Djokovic caía de rodillas sobre el letrero de Melbourne, en señal de
victoria.
Francia tendrá que esperar a tener un campeón del
Grand Slam. Desde que comenzó la Era Open, solo Yannick Noah, en Roland
Garros 1983, logró uno de estos grandes, a pesar de que otros cinco lo
han intentado con resultados adversos. Jean Borotra triunfó aquí, pero
en 1928.
Lo que el español Rafael Nadal no pudo hacer lo
consiguió Djokovic. El serbio, algo desangelado al principio, aguantó
el tremendo vendaval de Tsonga en el primer parcial, donde la velocidad
de bola del francés y su tremenda pegada cuando se encuentra
sólidamente situado en la pista le hace invencible.
Djordje, el
hermano pequeño de Djokovic, de 13 años, fue el principal animador del
jugador de Belgrado, saltando de su asiento, extendiendo los brazos y
cerrando el puño derecho, contagiando a todo el banquillo con su
entusiasmo.
Aunque hubo dos roturas por cada bando de entrada,
Tsonga logró la definitiva en este primer parcial en el décimo juego,
con dos golpes geniales, un tiro de revés y un magistral globo tras
cazar un remate de Djokovic en la red.
Pero Djokovic no se
desanimó y demostró que está hecho de una pasta especial, dotado con un
garra de campeones, y a la hora y 15 minutos ya logró la rotura en el
segundo set (4-3) que le abriría las puertas del triunfo.
"Nole" comenzó a jugar de forma más inteligente, con golpes más
cortados y profundos, para que "Ali" no pudiera golpearle. Dos roturas
en el 2-1 y 6-3 respectivamente le lanzaron a la victoria en el
tercero, que luego ratificó en el cuarto, en un primoroso desempate en
el que siempre fue por delante.
"Lo siento por mi inglés, creo
que juego mejor que lo hablo", dijo Tsonga en su discurso, "felicito a
Novak por su gran lucha y gracias a vosotros", dijo dirigiéndose al
público.
Más explicito y con mejor humor, evidentemente, estuvo
Djokovic. "Jo, has hecho un torneo increíble y si hubieras ganado hoy
lo habrías merecido. Todavía os quiero, no os preocupéis", dijo hacia
el público que se había decantado a favor del francés. "Estoy muy feliz
de haber ganado mi primer Grand Slam aquí y ojalá pueda veros aquí de
nuevo en esta misma situación", señaló en su primera intervención.
Luego, recordando el apoyo de los suyos, Novak retomó su discurso y
añadió: "Gracias a mis seguidores serbios, estoy muy orgulloso de ser
el primer serbio en ganar un grande, y sé que ahora va a ser una locura
en mi país".




















