Monfils frena la ilusión de Ferrer
En dos horas y veintisiete minutos, Monfils (59) se impuso al de Javea por 6-3, 3-6, 6-3 y 6-1. David Ferrer fue la triste imagen del jugador que se empeña en gastar energías inútilmente frente a un rival del corte del galo, especializado en devolver bola tras bola hasta provocar el error de su adversario. Monfils desarrolló ese tenis amarrón que causa horror en los espectadores. De pronto, desde los primeros compases, Monfils se convirtió en el prototipo del pasabolas.
Monfils tiene un buen servicio, su derecha es muy segura y con el revés sabe defenderse. Físicamente está muy puesto. Frente a este competidor, Ferrer no llevó a cabo la táctica adecuada. Se empeñó en lanzar bolas y más bolas hacia el centro de la pista, inclinando en ocasiones sus tiros hacia el revés, pero siempre sin la necesaria maldad, lo que permitió al francés devolver todos los tiros que le llegaban. Ferrer, una y otra vez, se mantenía en el fondo de la cancha, lanzando la pelota sin mayor peligro para el rival y así fue posible el triunfo de un Gael Monfils que, casi, casi no se lo creía. En realidad el francés ha tenido un buen papel en este Roland Garros porque ha eliminado a Clement, Melzer, Ljubicic y David Ferrer. Al jugador galo le espera el viernes un duelo con Roger Federer. Se han enfrentado tres veces y siempre ganó el suizo. El otro, medirá a Rafa Nadal con el serbio Novak Djokovic, quienes recientemente se vieron las caras en la apasionante penúltima ronda de Hamburgo.
Federer supera a González
Federer, en su duelo con el chileno Fernando González, tuvo un pésimo arranque. Tardó en cogerle el ritmo al partido. Daba la sensación de que le pesaban demasiado las piernas. El chileno anotó el primer set por 6-2 y fue como un aviso para el helvético, que a partir de ese momento tomó la dirección del partido hasta erigirse en vencedor del encuentro por 2-6, 6-2, 6-3 y 6-4 en dos horas.
González, que golpea con extraordinaria fuerza, tuvo que ser asistido de problemas en su hombro derecho. Esa dificultad le restó posibilidades de acabar venciendo al líder mundial.
Si hay un claro favorito en la competición se llama Rafael Nadal. Ha cobrado tanta fuerza su inimitable juego que por mucho que uno se plantee la posibilidad de encontrarle un rival imposible para él, resulta un intento inalcanzable.
Sus actuaciones de este torneo revelan que entre él y sus más directos rivales existe un profundo abismo. Nadal ha conseguido en el tenis la cuadratura del círculo. Con ese constante golpeo de enrosque a la pelota provoca un alto bote de la misma, frecuentemente imposible de devolver. Con Nadal, y su nuevo sistema, acaba de iniciarse una nueva era. Es la teoría que sostienen los más ilustres de la raqueta (McEnroe y Borg, entre muchos otros).
A Nadal le apoya no sólo un físico poderoso, sino también una tremenda fuerza mental. Así se explica que por mal que en un momento dado le rueden las cosas, acabará solucionando el problema para dejar al rival desairado.
Su partido contra Djokovic, de semifinales, se jugará el viernes. En los diez enfrentamientos anteriores el español se anotó siete victorias. Este año coincidieron un par de veces. El serbio ganó en Indian Wells y el balear en Hamburgo. Esta vez sólo apuestan por Ddjokovic sus padres y demás familiares.
El programa de este jueves incluye las dos semifinales femeninas: Kuznetsova contra Dinara Safina y Jelena Jankovic frente a Ana Ivanovic. Las masculinas se jugarán el viernes: Federer frente a Monfils y Djokovic contra Nadal.












