Una final inédita
Tsonga, el jugador maltratado por las lesiones, que a comienzos de 2006 figuraba en el puesto 338 del mundo, es culpable en parte de este desorden organizado. Sus victorias en estas dos semanas sobre tres grandes favoritos, el británico Andy Murray (9), su compatriota Richard Gasquet (8), el ruso Mijail Youznhy (14), y la más destacada, sobre el español Rafael Nadal (2), han puesto patas arriba el primer grande de la temporada.
Y un año más, el torneo cumple con la tradición de alumbrar una cara nueva en la final, tal y como lo hicieron antaño el español Carlos Moyá, el alemán Rainer Schuettler, el chipriota Marcos Bahgdatis y el chileno Fernando González. Pero este año con un punto de inflexión, los dos finalistas han destrozado al número uno y dos del mundo, Federer y Nadal, en tres sets en las semifinales.
En el caso de Tsonga se trata de un jugador que no había ganado un solo torneo antes de llegar a su primera cita en la final de un grande. Maltratado por multitud de lesiones, a punto de abandonar el tenis debido a una hernia discal, Tsonga ha renacido en Melbourne con la fuerza de sus golpes y su inspiración desmedida.
No es Mohamed Ali, aunque su cara emule al gran ex campeón del peso pesado, comparación de la que está harto a pesar de que hoy reconoció que finalmente será su inspiración. Pero en la pista se mueve como una mariposa y golpea de derecha para causar tremendo dolor. Nadal pudo comprobarlo.
Sus padres llegarán justo a tiempo el domingo por la mañana para ver la final. Y Tsonga recordó que su progenitor estuvo presente en aquel combate disputado en Kinshasa entre Ali y George Foreman aquel 30 de octubre de 1974, porque es de Brazzaville. "Tomó fotos así que tengo algún recuerdo de aquello", dijo.
Le llega el turno de demostrar si está en su nivel real, algo de lo que Nadal duda. Todo lo que ha hecho es historia, y en un momento tan dulce puede convertirse en el primer francés en ganar el torneo después de Jean Borotra en 1928, y en el sucesor de Yannick Noah, única raqueta de Francia que ha logrado triunfar en un grande desde que comenzó la era Open, en Roland Garros en 1983.
Para Djokovic su presencia en la final es algo previsible. El de Belgrado ha ido subiendo su nivel y reforzando su estatus a base de récords. Es el más joven en la historia en alcanzar las cuatro semifinales grandes, ya ha luchado en el anterior Slam por el título (Abierto de Estados Unidos).
Su victoria sobre Federer en las semifinales le han colocado ya dispuesto a encarar este 2008 tal y como auguró a mediados de la temporada pasada, cuando dijo que su objetivo era el número dos de Nadal.
Amparado por su familia al completo, su padres Srdjan y Dijana, sus hermanos Djordje de 13 años, y Marko de 16, y su entrenador Marian Vajda, todos viviendo juntos en un apartamento, el grupo disfruta de esa situación especial que "Nole" ha proporcionado, con la posibilidad de nuevos cambios en las primeras posiciones.
"Creo que el dominio de Federer y Nadal en el tenis masculino era increíble en los últimos años. Ahora es formidable para los medios de comunicación y para los amantes de este deporte de todo el mundo, ver algo nuevo", dijo en una especie de promesa.
Djokovic adelantó que jugará contra Tsonga de la misma forma en la que destruyó a Federer, aunque el francés abogó por las mismas intenciones, recordando la masacre que hizo con Nadal.
"Sabía que tenía que creer en mí mismo, ser positivo sobre la pista y no estar nervioso. Estar ahí todo el tiempo y ser agresivo", dijo Djokovic, para el que la diferencia de clasificación, tres del mundo él, 38 el francés apenas cuenta. "Soy el favorito pero esto es una final y todo puede suceder".
Djokovic llega a la final sin ceder un solo set, mientras que Tsonga ha perdido dos en el camino. El serbio ha permanecido en pista nueve horas y 2 minutos, a una media de dos horas y dos minutos en cada duelo. Tsonga ha sufrido algo más, 14 horas y 35 minutos, con una media de dos horas y 26 minutos.
Ganar o perder no significa mucho para Djokovic, que permanecerá tercero del mundo, pero sí para Tsonga, que si acaba derrotado pasará del 38 al 18, y si vence al 9, por primera vez en el grupo de los diez primeros, desbancando al estadounidense James Blake y al argentino David Nalbandian


















