Ivanovic y Sharapova buscan su corona
La rusa se ha fijado en esta final como una ocasión ideal para borrar de un plumazo la que perdió el año pasado contra la estadounidense Serena Williams: "Cuando se empieza un torneo, una quiere llegar al menos una ronda más de lo que hizo en el pasado, es nuestro objetivo".
Ya conseguido este hecho, Maria quiere ganar la que sería su tercera corona del Grand Slam, después de la de Wimbledon en 2004 y Abierto de EE.UU. en 2006.
Maria saltará a la pista con la moral reforzada después de no perder un solo set en seis encuentros y de haber sido capaz de demoler a la número uno, la belga Justine Henin, en los cuartos de final, cortando su racha de 32 victorias consecutivas.
Su rival es también una jugadora cuya última final de un Grand Slam no le dejó más que sinsabores. Ana sufrió una humillación parecida a la de Sharapova en Melbourne el año pasado ante Serena, cuando ella perdió la final de Roland Garros en París ante Henin atenazada por los nervios.
Pero Ivanovic también admite que a veces se deja llevar por sus sentimientos en la pista, y eso condiciona su juego: "Soy una persona que se altera con nada y todavía estoy aprendiendo a manejar situaciones diferentes. No lo hice muy bien en mi primera final de un Grand Slam pero ahora tengo confianza y puedo utilizar esa experiencia a mi favor".
Ivanovic llega a la final después de escapar de una derrota cantada ante la eslovaca Daniela Hantuchova, ante la que tuvo que remontar un 6-0 y 2-0, y como Sharapova ha dado más que un paso con relación a su concurso el pasado año, pues cedió en tercera ronda ante la rusa Zvonareva.
Sus enfrentamientos han sido parejos, con 2-2, ganando Ivanovic a Maria en las semifinales de Roland Garros el pasado año, y tomándose venganza Sharapova en la primera fase del Masters de Madrid en noviembre.



















