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COPA DAVIS

Nadal, rey en su tierra

El balear dio a Españs su quinta Ensaladera gracias a su gran victoria ante Del Potro
05.12.11 - 00:11

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Tras ser barrido de la pista en el primer set, el número dos del mundo protagonizó una reacción heroica

Es un punto, un solo juego del segundo parcial. Algo prácticamente insignificante en el cómputo global de un encuentro. Pero no en este. Porque es un momento que cambia radicalmente el signo de un partido. De no encontrar las soluciones y estar desbordado por Del Potro a meterse en la final y conseguir derrotarle para dar a España nada más y nada menos que su quinta Ensaladera. De estar sin ideas sobre la pista a alcanzar la gloria sobre la tierra batida de La Cartuja y vencer por 1-6, 6-4, 6-1 y 7-6(0). Porque partidos como el de ayer hacen aún más grande a un tenista irrepetible como Rafa Nadal, que ganó por enésima vez a base de épica, orgullo, mentalidad y talento en más de cuatro horas de partido.

Antes de comenzar la final, una imagen muestra la grandeza y la importancia del momento. La madre de Rafa Nadal, que le ha visto jugar una infinidad de finales, que ha presenciado como se convertía en una leyenda de este deporte, se emociona en la grada al ver cómo su hijo salta a la pista sevillana de La Cartuja. La ocasión lo merece. Es la Copa Davis, donde las emociones se multiplican y el alma golpea cada bola.

Ya en el partido, dos dobles falta de Del Potro sentenciaron el primer juego de un encuentro que empezó como le gusta al balear, con una rotura de servicio a su favor. Pero hasta ahí llegó Nadal en el set. O más bien a partir de ahí comenzó el festival del tandilense. Cada derecha del argentino destrozaba al español. Desde todos los puntos de la pista, el número once del mundo mandaba y dominaba el punto. Porque tenía un fusil como raqueta. Bolas profundas, anguladas, a un lado, a otro. Era un recital de Del Potro. Y se tradujo en el marcador. Con un parcial de 7 juegos a cero, el tenista al que doblegó Ferrer cerró la manga y se adelantó en el segundo parcial.

Los tiros del español eran demasiado cortos. Sufría muy retrasado en la pista y su oponente jugaba a placer. Estaba bloqueado, era incapaz de conectar tiros ganadores. Pero con 40-0 para el argentino y 1-0 a su favor, revivió gracias a su mentalidad inigualable. Era una ocasión ideal para cambiar. Tenía que ser el instante de apretar a Del Potro, ir poco a poco metiéndose en la pista y, sobre todo, coger una confianza desaparecida durante todo el acto inicial. Y así lo hizo, gracias a un juego que cambió totalmente el partido.

Además, después de una hora y 23 minutos, ganó por primera vez su saque. A partir de ese momento, el choque se igualó. Con cada jugador muy sólido con su servicio, el partido se movía envuelto por la tensión y los nervios propios del momento. «¡Vamos», rugía Nadal. «¡Vamos!», se decía el balear para animarse y celebrar los puntos. Y con el «¡Vamos!» del español, que atravesó cada grieta de la descuidada Cartuja y rebotó provocando el estruendo en la pista, celebró un remate perfectamente llevado a cabo que le permitía igualar el duelo a un set.

Resucitar a tiempo

Había conseguido lo que hacía pocos minutos parecía imposible: resucitar en el partido, mantenerlo vivo. Y una vez logrado su objetivo, Rafa se desató. Y su tenis fue a más. Soltó sus derechas con muchísimo efecto. Su revés fue más profundo y supo intercalarlo con el cortado. Además, su servicio comenzó a funcionar mejor y sus piernas volaron para llegar a cada esquina de la pista. Ante ese panorama, poco pudo hacer Del Potro, que presenció como el balear le devolvía el recital de la primera manga. En el tramo final de ese set, un 'passing-shot' de derecha, que acabó en un salto eterno de celebración del manacorense, hizo estallar a la afición española. Porque Nadal estaba haciendo que la gente se levantase del asiento. Porque el seis veces campeón de Roland Garros estaba a un paso de la victoria.

Con dos sets a uno, y 2-0 a su favor, la incansable afición argentina paró el partido y a Nadal. Y consiguió su objetivo: hizo revivir al tandilense, que empató el partido. Porque en la Copa Davis juegan las aficiones. Y no solo eso. Consiguió que Del Potro le diese la vuelta a la manga y se colocase 5-3. Lo tenía todo a su favor. Estaba mejor que el manacorense y con una posición privilegiada para llevar el encuentro al parcial definitivo. Pero enfrente tenía al mejor deportista español de la historia.

Como en el segundo acto, cuando peor estaba el de Manacor se vino arriba y conectó sus mejores golpes. En una muerte súbita perfectamente jugada por el español, donde se le vio emocionado en los últimos puntos, cerró la final. Como suele ser habitual en los momentos vitales de los choques, el de Manacor demostró su grandeza sobre tierra batida y otorgó a España su quinta Ensaladera. Es Rafa Nadal, un tenista único. Es Rafa Nadal, el rey absoluto sobre tierra batida.

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