Tsonga corta las alas a Nadal
Hay que ver cómo ocupa la pista Tsonga. Su sola presencia en la red es cancerbérica, como si acordonase la zona de passing, Hay pocos jugadores que abarquen tanta cantidad de pista con el cuerpo. Rafa no sabía cómo traspasar tamaña envergadura, hallar el espacio entre esos hercúleos brazos, la línea y la pista. Por añadidura, la Plexicushion es lija pura a la hora de conservar el efecto de la pelota. Precisamente ése que Rafa pretendía imprimir a sus golpes. A falta de rosca, buenas son líneas, pensaría Tsonga, que se esmeró en apuntar a la pintura constantemente.
El manacorí no dio señales de recuperación. Tsonga, por el contrario, seguía sumando puntos. Minando la moral de Rafa. El segundo set se perdío entre ojos del halcón y tres aces seguidos del francés. El guión del encuentro era claro. Tsonga mandaba. No es la primera vez que los gestos de Rafa transmiten la sensación de “no-se-me-ocurre-qué- hacer-para-ganarte”. Son síntomas de flaqueza que destapan viejos miedos (Nalbandíán, Blake). Derrotas así dejan mal cuerpo, siembran las dudas.
A tenor de lo visto en las dos primeras mangas, el único consuelo que le quedaba al aficionado español era que los Grand Slam se juegan a tres set. Y, así, Rafa tuvo la ocasión de introducir un giro inesperado en la apacible película de Tsonga, con dos bolas de rotura en el tercer set. Además, en mitad del suspense, el galo discutió con el juez por una decisión tardía. Lejos de destemplarse, concentró toda su cólera en un rabioso ace. Después ganó el juego.
Rafa no hizo efectiva la rotura, y Tsonga revertió la situación un juego después arrebatando el servicio del balear. Otra vez. El suspense desembocó en un desenlace rápido y previsible. Una victoria justa para el francés. Tsonga vengaba así a sus compatriotas Serra, Simon y Mathieu. Las estadísticas corroboraron lo visto: el francés ha sido protagonista absoluto del duelo: lider en aces, puntos ganadores, e incluso estuvo a punto de cometer más errores no forzados que Rafa. Son los números de alguien que confía en su tenis. El domingo disputará su primera final.





















