Nadal-Federer, la final deseada por todos
Para cerrar el partido, Federer tuvo necesidad de una tercera bola tras desaprovechar dos oportunidades. Esta vez el líder mundial no estuvo a la altura de su condición de número uno.
Cometió 30 errores no forzados. Ante un rival como Monfils, con rápidas piernas, el de Basilea tuvo que emplearse a fondo para superar la comprometida situación que se originó tras ceder el segundo set. En cualquier caso, Federer está ahí, dispuesto a conseguir su primer título tras haber perdido las dos últimas finales ante el campeonísimo de Manacor. "No me rodaron las cosas como pretendía, pero tengo la esperanza de mejorar el domingo ante Rafa", dijo el suizo.
El tenis desarrollado por Nadal y Djokovic en la primera de las semifinales fue casi imposible de mejorar. La victoria del español admite elogios en grado superlativo, pero al mismo tiempo el extraordinario juego del serbio representa el ejemplo de lo tremendamente difícil que resulta elaborar golpes y manejar la pelota cuando viaja a máxima velocidad. Fue, con mucho, el mejor partido del torneo. Difícilmente, en la final, se verá un tenis de tanta dificultad. El Federer actual no consigue la velocidad de cruce alcanzada por Nadal y Djorkovic.
Nadal, con este triunfo, registra un total de 27 partidos seguidos ganados en Roland Garros. Iguala el récord de Bjorn Borg.
Dato llamativo aparte, lo que deparó el partido de este viernes fue una sucesión de complicadas acciones de uno y otro. Hacer tenis a ese altísimo nivel sólo está al alcance de ellos y de Roger Federer , aunque actualmente el suizo está por debajo a la hora de imprimirle rapidez al vuelo de la pelota.
Nadal, durísimo
Si bien durante los dos primeros sets Nadal controló en todo momento la situación para rematar los puntos ante el disgusto de Djokovic, fue en el tercer período donde se condensó toda la fuerza, precisión y aciertos por parte de los jugadores. Por instantes fue sensacional cada punto disputado. Golpes largos, especialmente con la derecha, por parte de ambos profesionales.
La ventaja que había cobrado Nadal tras los dos primeros sets no restó ánimos ni fuerza a su oponente. Con todo, Djokovic se vio con 0-3 y 3-5, pese a lo cual el serbio no arrió bandera. Para él había llegado la hora de meterse en el partido. Y lo hizo con pleno riesgo en cada uno de sus golpes. Nadal cometió algunos fallos, bien aprovechados por el de Belgrado. Cuando Novak forzó la igualada a cinco, el de Manacor acusó los nervios y se le escaparon algunas bolas fuera de las líneas. En el undécimo juego de esa tercera manga, Djokovic tuvo un 'set point', neutralizado por Nadal con una derecha.
A más de 200km/h
El desempate fue necesario tras la remontada que hizo un Djokovic ahora inspirado. Pero fue en esa fase del partido cuando al balcánico se le esfumó su posibilidad de victoria tras ceder hasta 0-6 en el tie break para, por último, finalizar con 7-6 (3).
El punto de cierre lo anotó Nadal con un espléndido remate por alto, tras el cual el balear se dejó caer de espaldas en la pista.
Rafael Nadal está como nunca. Hasta en algún momento llegó a superar con el saque los 200 kilómetros por hora. El mallorquín tiene un recurso insalvable para el rival: el fuerte efecto que en cada golpe imprime a la pelota. Parece que viaja como enroscada para acabar llegando al campo del rival.
El encuentro sería para enmarcar. Djokovic cometió 28 errores no forzados y Nadal solamente 16. En golpes ganadores, el español logró 33 por los 26 de su competidor. Nadal logró en cinco ocasiones la ruptura de saque y Djokovic sólo pudo hacerlo en el cuarto y en el décimo juego del tercer set.
Nadal, tras llegar a la final, conserva el segundo puesto del ranking mundial y recupera el liderato en la Carrera de Campeones.











