Igual cheque para Nadal y Serena, tras esfuerzos diferentes
El debate vuelve a abrirse. Las tenistas han luchado desde prácticamente su comienzo por la igualdad en los premios en metálico con los hombres. Ha sido una guerra sin cuartel, incluso con explícitos mensajes publicitarios, "Iguales", en los torneos. Campañas para defender sus derechos y voces como la de la rusa Maria Sharapova en Madrid hace tres años, que se alzaron para defender a ultranza una postura iba más allá del terreno deportivo.
"Estamos presionando para lograr que se solucione el problema de las diferencias económicas entre hombres y mujeres", explicó Sharapova entonces. "Las mujeres somos fuertes, atrevidas y estamos a la misma altura de los hombres", comentó.
El torneo de Wimbledon fue uno de los que más tarde se rindió a esta lucha, siguiendo los pasos de sus otros compañeros Grandes. Los hombres aceptaron esta igualdad, pero la evidencia de la diferencia de juego y nivel es otra.
Hace dos años, con respecto a la igualdad de premios entre hombres y mujeres en el tenis, Nadal se mostró de acuerdo en que debían ser iguales en todos los aspectos de la vida. "Pero si somos iguales", advirtió, "ellas deberían jugar también al mejor de cinco sets como nosotros si quieren ganar lo mismo". Así se expresaba el ahora número uno del mundo a unas preguntas de los aficionados a la revista "Time Magazine".
En los dos últimos partidos disputados por el de Manacor en Australia ha necesitado nueve horas y 37 minutos para salir airoso. Fueron dos luchas titánicas, la primera contra su compatriota Fernando Verdasco de cinco horas y 14 minutos, la más larga en la historia del torneo. Luego, tras día y medio de descanso, Federer se le resistió también hasta el quinto set.
El croata Goran Ivanisevic fue el último jugador en ganar dos partidos seguidos a cinco sets para hacerse con un torneo de Grand Slam, en Wimbledon en 2001 (a Tim Henman en semifinales y a Patrick Rafter en la final), mientras que el sueco Mats Wilander fue el último en hacerlo en el Abierto de Australia, al imponerse a su compatriota Stefan Edberg en el penúltimo partido y al australiano Pat Cash luego, en el broche de oro en 1988.
Las chicas disputaban un único partido al mejor de cinco sets en el Masters, pero la norma se suprimió a partir del de 1998. En la historia del tenis femenino hay solo un partido que ha superado las cuatro horas y siete minutos, el que disputaron la estadounidense Vicki Nelson-Bunbar para vencer a su compatriota Jean Hepner por 6-4 y 7-6 (11) en 1984 en la primera ronda del torneo de Richmond.
Solo el desempate duró una hora y 47 minutos. La final que más ha durado hasta el momento ha sido la del Masters de Madrid del 2007 cuando la belga Justine Henin venció a Sharapova por 5-7, 7-5 y 6-3 en tres horas y 24 minutos.
Serena Williams y Rafael Nadal han cobrado el mismo cheque, dos millones de dólares australianos, cerca de un millón doscientos mil euros, pero mientras Rafa y Roger acabaron exhaustos por la dura contienda, Serena y Safina apenas habían roto a sudar.
"Estoy contenta de ser la número uno de nuevo, y ojalá pueda mantenerlo mucho tiempo", dijo Serena tras recuperar ese puesto, "y le doy las gracias a Safina por este gran espectáculo", frase que provocó los silbidos del público en Melbourne. Dinara fue aún más explícita. ¿"No he llegado ni a la hora de partido?", comentó al darse cuenta del tiempo invertido. "Me he sentido como una recogepelotas", añadió.
Diferencias aparte, Nadal sale mucho más reforzado de Melbourne que Serena Williams. Ha cumplido ya uno de sus grandes objetivos, ganar por primera vez en Australia, su primer grande en pista dura, donde el año pasado demostró con una marca de 46 victorias y solo 10 récords que ya había sido el mejor en estas superficies. Ya puede presumir como Andre Agassi de que es capaz de ganar Grand Slams en tres superficies diferentes, tierra, hierba y dura, algo que solo han logrado con él cuatro hombres en la historia.
Sale también con el billete asegurado para participar en la reunión de maestros, la Copa Masters que este año se disputará en el O2 Arena de Londres y ampliando su ventaja en las lista mundial, alcanzando los tres mil puntos. El torneo de Rotterdam, en superficie dura y en sala, dotado con 1.14 millones de euros en premios espera al primer español que ha sido capaz de romper el maleficio en Australia.









