Pau, un descanso que suele traer sorpresas
Por si le faltase algo a esta localidad, también el año pasado, Michael Rasmussen, maillot amarillo del Tour, daba una conferencia de prensa, con su abogado, y con el manager del equipo Rabobank, Theo de Rooy, para explicar su posición sobre las noticias que estaban floreciendo con respecto al danés y sus ausencias de ciertos controles antidopaje por sorpresa. Anunciaron incluso acciones judiciales para los medios informativos que propagasen esas falsedades. Fue una conferencia de las que no olvidan, con muchos términos por medio.
Rasmussen dijo que había estado entrenando en México y donde en realidad se encontraba era en los Dolomitas italianos. Un día después aseguraba su triunfo en el Tour, al vencer en la cima del Aubisque por delante de Alberto Contador. El ambiente en la sala de presa del Tour estaba ya suficientemente caldeado por lo que horas después de su triunfo, los organizadores de la prueba, ASO, recomendaban al mánager de Rabobank, que retirase a Rasmussen del Tour. Y lo hicieron, que remedio, a unas horas intempestivas.
Otro positivo
También en Pau, en la misma sala de prensa, Iban Mayo, David Millar y Josean Machin explicaban su proyecto de reforestación en Malí. Todo tranquilo, todo normal, hasta que llegaron su hotel después de la rueda de francesa y Mayo se encontró con un control sorpresa que acabaría arrojando, días después, un positivo por EPO.
Saunier Duval tuvo toda la suerte del mundo.
Se oficializó el positivo un día después de finalizado el Tour.
Si hubiese saltado en plena carrera seguramente estaríamos hablando de otra cosa. En plena rueda de prensa de los componentes de Saunier Duval empezó a removerse la noticia del positivo de Vinokourov. Lo dicho, una sala de lo más eléctrica, de las que meten miedo.
Tal y como están las cosas en el Tour, con el presunto positivo de Manuel Beltrán con EPO en la primera etapa de este año, lo que se puede decir es que se ha abierto una veda que no va a necesitar mucho para agitarse. Al nombre de Manuel Beltrán se le añaden los otros cinco, o diez casos,-nadie se pone de acuerdo en la cifra-, de corredores que pueden tener problemas con sus valores sanguíneos. Pau, su sala de prensa, genera mucha incertidumbre, temor a lo desconocido, a que salte algún problema. Los antecedentes desde luego no son los mejores. Y siempre con los Pirineos de por medio. No es exagerado decir, una vez que se ha refrescado la memoria, que en Pau, el Tour tiene una prueba de fuerza. Es un descanso muy activo, demasiado.















