Una lucha demasiado larga

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«De esto se sale», subraya el jugador del Torrevieja de Asobal, quien a sus 27 años se enfrenta por tercera vez a la enfermedad
No pudo terminar la pasada temporada y se perderá la próxima por culpa de un tumor linfático contra el que lucha desde mayo. Pero Javier Cuartero no se rinde. Ese verbo no existe en su diccionario. Ni en el deporte ni en la vida. «De esto se sale. En ningún momento se me ha pasado por la cabeza no ganar a esta enfermedad», advierte el jugador de balonmano del Torrevieja desde su habitación del Hospital de Alicante, donde recibe una nueva sesión de tratamiento desde el pasado lunes.

Cuartero es la imagen de la superación. Ya con 15 años sufrió el primer tumor, que sorteó gracias a un tratamiento de quimioterapia y radioterapia. Dos años después recayó. Entonces fue sometido, además, a un autotransplante, con sus propias células, que le concedió nueve años de tregua hasta el pasado mes de mayo. Ahora, pese a que podrían volver a hacerle este tipo de operación, los médicos han preferido esperar a un donante para intentar erradicar de una vez por todas una enfermedad que ha marcado la vida de Javier desde que era adolescente.

En el Hospital General de Alicante, donde recibe una de las sesiones de quimioterapia a las que se está sometiendo desde que se lo detectaron hace más de dos meses, se muestra con ganas y ánimo de seguir luchando. «La medicina ha evolucionado mucho en estos nueve años y sé que habrá una buena solución», afirma.
Después de Semana Santa se volvió a notar unos bultitos en el cuello y, como no era la primera vez, tanto él como su familia se alarmaron. Tras las pruebas pertinentes, se confirmaron los peores presagios. En esta ocasión el tumor no está tan localizado como en las dos anteriores, sino algo más extendido, por lo que el tratamiento y la recuperación se complican. Pero Cuartero se muestra optimista porque «todo está yendo bien».

Fisioterapeuta

Tanto el paciente como sus familiares esperan que el donante llegue a finales de este mes o principios de septiembre, ya que los doctores, aunque no le dieron una fecha exacta, sí les comentaron que la operación se haría en unos tres meses. Desde entonces ya han pasado dos, así que Cuartero aguarda el momento con admirable optimismo.

Su hermano David, también jugador del Torrevieja, comenta: «Al conocer la noticia Javi se lo tomó mejor que el resto de la familia y en un principio fue él el que daba ánimos al resto. Pero ahora estamos todos más contentos al ver que la evolución es favorable. Mi hermano, un tío muy fuerte, saldrá de esto».

Si el pequeño de los hermanos Cuartero volverá a jugar o no tras su recuperación es algo que el tiempo determinará. La experiencia le dice a David que «si el cuerpo le responde tras el duro tratamiento volverá a jugar, y si no se dedicará a su profesión, que es fisioterapeuta». De momento, lo único que sabe es que en la plantilla «se le echa mucho de menos».

Desde el club le desean una pronta y satisfactoria recuperación. Mientras se recupera, Javi Cuartero no olvida su pasión, el balonmano. Desea que las promesas de la antigua directiva -seguir siendo uno más del equipo bien como jugador o bien en otro puesto- se hagan realidad. Cuenta los días para proclamarse vencedor de la tercera batalla contra el cáncer y regresar a las canchas.
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